Prelest y los ancianos espirituales, parte 3/3

Valaam 17 (1)

  1. Ancianidad espiritual y guía espiritual en la historia

 

Los elementos de la ancianidad espiritual (starchestvo) pueden encontrarse ya en el fenómeno característico del cristianismo primitivo. Este fenómeno característico, dice el profesor Smirnov, reapareció en el antiguo monaquismo, y los ancianos espirituales eran los portadores del carisma , el don especial del Espíritu Santo, recibido por un hombre directamente de Dios por su logro personal. El derecho a atar y absolver, o el “poder de las llaves” fue interpretado entonces como el mayor y más perfecto don. (24).

Examinemos: ¿cuál es esta práctica monástica? Un padre espiritual (πνευματικος πατηρ) (25), no representa a un sacerdote que sigue las instrucciones de un obispo: es un “anciano espiritual y monje ordinario, un guía indispensable de monjes, separado independientemente en un monasterio y elegido libremente por el pupilo. En la mayoría de casos, no tiene un rango eclesiástico”. “Carga con las almas de sus pupilos sobre su propia alma y, paso a paso, guiará sus vidas espirituales, y por tanto, tras recibir su confesión de pensamientos y obras, los alentará y los castigará”.

Las relaciones usuales y morales entre el anciano espiritual y su pupilo (padre espiritual e hijo espiritual) tanto externa como internamente, pronto formaban un sistema armonioso y sólido que se establecía como una costumbre monástica. El anciano espiritual (como, consecuentemente, el padre espiritual), escuchaban la confesión y arrepentimiento, normalmente repasando todos los pecados, comenzando con el pensamiento pecaminoso fugaz que perturba la conciencia del monje, y terminando con un pecado mortal. “Esta confesión y arrepentimiento ante el anciano espiritual solía remplazar la confesión de la Iglesia y el arrepentimiento”.

La influencia de los ancianos espirituales entre los laicos comenzó a difundirse muy pronto, probablemente durante los primeros años del monaquismo. Los laicos buscaban a los ancianos espirituales, evitando a sus pastores.

Esta disciplina del arrepentimiento monástico en la Iglesia debe haberse extendido por razonas de su relativa facilidad, su calidad y vitalidad superior, su “carácter estrictamente pastoral a causa de la presencia de un anciano espiritual superior y popular, no disponible en las confesiones de la Iglesia”.

Para algunos pecados canónicos, la antigua Iglesia primero excomulgaba a la persona culpable y luego la sometía a confesión pública. Sin embargo, el anciano espiritual, tras escuchar la confesión del hermano, inmediatamente lo reconciliaba con su conciencia y le imponía una forma más literal de penitencia que la de la iglesia, y así él “era atado y desatado”.

Gradualmente, en Oriente, la disciplina monástica de la confesión suplantó a la confesión que la iglesia realizaba por medio del clero blanco (no monjes), y los ancianos se convirtieron en padres confesores.

¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo se transformó la disciplina monástica en una disciplina general de la Iglesia, mientras que la confesión ante un anciano espiritual se aproximaba a una confesión sacramental?.

Este fenómeno se remonta a la Iglesia Bizantina en tiempos de León el Armenio (820), durante la controversia iconoclasta, cuando los ancianos espirituales monásticos fueron reconocidos oficialmente por el Patriarca de Constantinopla, Nicéforo el Confesor, junto con sus obispos y sacerdotes. Se tomó esta medida por las necesidades del tiempo: la Ortodoxia estaba en peligro, y contaba con la cooperación de los defensores más celosos de la veneración de los iconos, en su mayoría los monjes Estuditas. Como medida local, esto allanó el camino hacia la suplantación del clero blanco en la práctica de la confesión en todo el oriente ortodoxo y durante el tiempo venidero, y esto se llevó a cabo después del tiempo de los Concilios Ecuménicos. En el transcurso de los siglos X al XII, la confesión secreta se hizo predominante, habiendo reemplazado la confesión pública y los castigos canónicos.

Así, la “institución” de un padre espiritual apareció primero en la forma de un anciano espiritual monástico. El término “padre espiritual” denotó a un anciano espiritual monástico durante mucho tiempo. Más tarde, esta costumbre eclesiástica, casi en su totalidad, reapareció en la práctica de los padres-confesores espirituales.

La forma monástica se convirtió en una forma habitual en la Iglesia en general, y así existió en Oriente casi sin cambios durante muchos siglos (26).

Cuando se adoptó el cristianismo en Rusia, el clero griego y búlgaro trajo su disciplina ya establecida de arrepentimiento y la institución de los padres-confesores espirituales junto con sus habituales características que se habían desarrollado durante el periodo de los Concilios Ecuménicos. Esta disciplina existió en Rusia casi intacta hasta el siglo XVIII, pues las autoridades de la antigua Iglesia Rusa, siendo fieles a las antiguas tradiciones, no mostraron casi ninguna innovación en este ámbito.

La disciplina del castigo en las Iglesias Eslavas difería poco de la de la Iglesia Griega. Aparentemente, los eslavos del sur permitían al clero blanco ser padres-confesores espirituales, lo cual era inadmisible en la Iglesia Griega de aquel tiempo.

Es posible que el remanente de la antigua disciplina pública cristiana no fuera igualmente preservada en todos los lugares.

Aunque Rusia obtuvo la disciplina de la  penitencia de Grecia y Bulgaria, se desvió de su práctica a causa de la gran expansión territorial. Pronto dejó de existir una clase separada de padres-confesores espirituales, y cualquier sacerdote blanco (no monje), con ordenación, adquiría el derecho a escuchar confesiones.

Otra peculiaridad de la Iglesia Rusa fue que consecuentemente, el padre-confesor espiritual también se convirtió en un portador del rango sacerdotal.

Examinemos ahora: ¿qué era esta disciplina? Como era costumbre de aquel tiempo, cualquiera era libre de elegir a su padre-confesor espiritual, pero una vez se había elegido, no se tenía derecho a abandonarlo.

Uno estaba obligado a obedecerlo incondicionalmente, implícitamente, y ser leal a él hasta el final de la vida de uno. El padre-confesor espiritual, por su parte, asumía todas las responsabilidades por los pecados de su hijo espiritual y tomaba sus pecados sobre su alma. Demos un ejemplo de esa asimilación de pecados: al escuchar la confesión y tras leer sobre su arrepentido hijo inclinado la oración, el padre espiritual lo levantaba del suelo y ponía su mano derecha sobre su cuello diciendo: “Sobre mi cuello están tus pecados, hijo mío, y que Cristo nuestro Dios no te castigue por ellos cuando venga en Su gloria para Su terrible juicio”.

Un padre espiritual no es sólo el testigo del arrepentimiento de su hijo espiritual ante Dios, sino que es responsable, por así decirlo, de sus pecados. El pecado del hijo arrepentido cargado sobre su padre espiritual durante la confesión se convertía en su pecado común; eran, por así decirlo, cómplices en el crimen.

Siendo el fiador de su rebaño, el antiguo padre-confesor espiritual ruso (dukhovnik) se convirtió así en un guía del hombre hacia la Nueva Jerusalén, que abriría el Reino de Dios para él y le conduciría ante el trono de Dios, diciendo: “Aquí estoy yo y los hijos que Tú me has dado”.

El poder de un padre espiritual guiando a sus hijos espirituales llegaba a ser incondicional e ilimitado, como el de un higumeno o el anciano espiritual en un monasterio, y la penitencia (epitimia) impuesta por él debía ser cumplida como “mandamiento de Dios”, y a cualquiera que ataba, sólo él podía absolverlo. (27).

 

 

Notas

 

  1. K. Popov, The Teaching of the Twelve Apostles (Kiev, 1884), p. 21, 35. El Profesor K. Popov, que escribió un estudio especial sobre este documento, lo atribuye a finales del siglo I. En consecuencia, el apóstol Juan el Teólogo aún estaba vivo entonces, y quizá también los otros apóstoles. Gracias a este documento, hemos averiguado mucho sobre la vida de la Iglesia de los primeros cristianos. Personalmente he intentado durante cinco años formar el concepto de “ancianidad espiritual”, pues en nuestra literatura teológica contemporánea no existe tal cosa. Y finalmente encontré la respuesta a mi pregunta, aunque con un nombre diferente, no con el nombre de “ancianidad espiritual”, en los documentos cristianos más antiguos, The Teaching of the Twelve Apostles.

 

  1. San Juan Clímaco, La Escala mística, Paso 1:7.

 

  1. Ibíd., Paso 26:237.

 

  1. “Carta a Nicolás el Solitario”, en el libro de San Marcos el Asceta (ediciones Optina).

 

  1. La Filocalía (Dobrorohabie). Vol. V, p. 355.

 

  1. Ibíd., p. 319.

 

  1. Obispo Ignacio Briantchaninov, Obras. Vol. I, p. 545.

 

  1. Smirnov, “Confession and Repentance in Ancient Monasteries of the East”, en Theological Messenger (Bogoslovskii Vestnik) (Abril, 1905), pp. 755-763.

 

  1. Ibíd.

 

  1. Ibíd.

 

  1. Ibíd.

 

  1. Obispo Ignacio Briantchaninov, Obras, Vol. 1. p. 545.

 

  1. Smirnov, “Confession and Repentance in Ancient Monasteries of the East”, en Theological Messenger (marzo-abril, 1905), pp. 459-470.

 

  1. Ibíd., p. 472.

 

  1. “Instruction on Fear in Christian Reading”, 1829, en la Patrología del arzobispo Filaret de Chernigov. (San Petersburgo, 1882), nº 244.

 

  1. Obispo Ignacio Briantchaninov, Obras, Vol. I, p. 545.

 

  1. San Macario de Egipto, Homilías, homilía 26:25, p. 205.

 

  1. Obispo Ignacio Briantchaninov, Obras, Vol. IV, pp. 92-96.

 

  1. Ibíd., Vol. I, p. 540.

 

  1. Ibíd.

 

  1. Ibíd., p. 163 (San Isaac el Sirio, Homilías, 55 y 2).

 

  1. Ibíd., p. 128.

 

  1. Ibíd., Vol. IV, pp. 98-104.

 

  1. En los tiempos antiguos, la confesión sacramental no era vista como el único medio exclusivo e inevitable para la remisión de los pecados cometidos después del bautismo. La confesión y el arrepentimiento eran visto sólo como uno de los muchos métodos para purificar el alma de pecados. San Juan Crisóstomo, por ejemplo, expone tales cinco métodos: 1) confesión pública, 2) Llorar por los pecados, 3) La humildad, 4) La caridad (reina de las virtudes), y 5) La oración.

 

  1. Este término ya apareció en el siglo Iv y existió hasta la primera mitad del siglo IX.

 

  1. Smirnov, “Ancient Spiritual Guidance and Its Origin”, en Theological Messenger (Bogoslomkii Vestnik), 1906, Vol. II, pp. 369-982.

 

  1. Smirnov, Ancient Russian Spiritual Fathers Confessors.

 

 

Fuente: 

Traducido por psaltir Nektario B.

© Marzo 2015

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Categorías:monaquismo, paternidad espiritual

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