Prólogos de Ochrid: 10 de Agosto / 28 de julio

ohrid 10-08

 

 

Los santos apóstoles Prócoro, Nicanor, Timón y Parmenas

Los cuatro fueron contados entre los siete diáconos y los setenta apóstoles. Los diáconos restantes fueron Esteban, Felipe y Nicolás. Esteban, el primer mártir, es conmemorado de forma separada el 27 de diciembre y Felipe, el 11 de octubre. A causa de su herejía, Nicolás no entró en el rango de los santos. Los cuatro primeros no tienen un día separado de celebración, sino que son conmemorados hoy, 28 de julio. San Prócoro fue ordenado por el apóstol Pedro para ser obispo de Nicomedia. Durante un tiempo estuvo al servicio de San Juan el Evangelista y, en la isla de Patmos, recopiló el Libro del Apocalipsis que escuchó de la boca de San Juan. Después de esto, regresó a Nicomedia donde realizó un gran esfuerzo y una gran labor para convertir a la gente a la fe. Murió como mártir en Antioquía, donde fue asesinado por los incrédulos. San Nicanor sufrió en Jerusalén el mismo día que San Esteban el archidiácono y, poco después de él, otros dos mil cristianos fueron asesinados por los malvados judíos. San Timón fue obispo en Arabia y sufrió sobre la cruz por Cristo. San Parmenas murió ante los ojos de los apóstoles y fue llorado y enterrado por ellos.

El santo mártir Julián

Durante el reinado del emperador Antonino, San Julián fue desde Dalmacia hasta Campania, en Italia. Era un atractivo joven y su alma estaba completamente dedicada al Señor. De camino conoció a los soldados del emperador que estaban yendo a arrestar cristianos. “Hermanos, la paz sea con vosotros”, les dijo Julián. Por tal saludo y por la mansedumbre del semblante de este joven, los soldados llegaron a la conclusión de que era cristiano. A su pregunta, Julián les respondió: “Soy un cristiano nacido en Dalmacia”. Además, Julián admitió abiertamente ante ellos que estaba viajando con la intención de convertir a los idólatras al Único Dios Vivo. Los soldados le golpearon sin misericordia y finalmente lo arrojaron a un pozo donde permaneció siete días sin ningún sustento humano. Un ángel de Dios que se le apareció y le dio alimento celestial. Siendo llevado a juicio, Julián permaneció firme en la fe como un diamante. Testificando su valor y su firmeza en la fe, treinta hombres se convirtieron a Cristo el Señor. Sentenciado a muerte, San Julián se arrodilló y elevó una oración a Dios, dándole gracias por su mortificación de mártir y le suplicó que tuviera misericordia de todos los que honraran su memoria. Fue decapitado y entregó su alma a Dios.

Venerable Pablo del monasterio de Xeropotamou

Pablo era el hijo del emperador Miguel Cyropalates. Con una excelente educación, con una sabiduría poco común y al mismo tiempo combinado con mansedumbre, Procopio (como era llamado antes) fue en sus años de juventud un sujeto de asombro para todos en Constantinopla. En una de sus cartas, el emperador Romano el Viejo, lo llama “el más grande de todos los filósofos”. Atemorizado de que su alma pudiera volverse orgullosa, y de que no pereciera a causa de su gloria humana, este bello joven se revistió los harapos de un vagabundo y fue a la Santa Montaña del Athos, donde recibió la tonsura monástica de manos del ilustre San Cosme. Tras sufrir la mortificación de la soledad, restauró el monasterio de Xeropotamou y poco después de esto construyó el nuevo monasterio de San Pablo, donde murió de edad avanzada. Cuando este monasterio fue consagrado, el emperador Romano envió una gran porción de la Santa y Venerable Cruz como regalo, que se venera allí hasta el día de hoy. Se dice que este santo predicó el Santo Evangelio en Macedonia y en Serbia. Padeció muchos tormentos del malvado emperador León el Armenio, el iconoclasta, y se durmió en el Señor en el año 820. Antes de su muerte, San Pablo dijo a sus hermanos: “He aquí que viene la hora que mi alma siempre ha deseado y que mi cuerpo siempre ha temido”.

El santo mártir Eustasio

Este mártir de Cristo fue soldado en Ancira. Llevado a juicio, no temió ninguna tortura, sino que libremente alabó el nombre del Señor Jesucristo. El general Cornelio ordenó que sus pies fueran perforados y enhebrados con una cuerda y arrastraran a este hombre de Dios hasta el río y lo lanzaran allí. Siendo salvado por el poder de Dios y sanado de sus heridas, Eustasio se apareció ante el general completamente sano. Cuando el General lo vio vivo, se asustó tanto que sacó su espada y se apuñaló a sí mismo. Eustasio siguió viviendo durante algún tiempo más y murió en el Señor en el año 316.

Himno de Alabanza

San Pablo de Xeropotamou

El joven Pablo fue glorificado grandemente por el mundo,

Pero el joven príncipe abandonó la realeza

Y el esplendor real, la riqueza y el poder,

Y la decadente opulencia y las intrigas de la ciudad.

Huyó de todos y huyó de todo,

Al desierto, donde los santos se esconden

Y salvan sus almas con una austera mortificación.

Día y noche de alabanza, a Dios glorifican,

Y así Pablo encontró un lugar en el Monte Athos,

Creando desde su alma un nuevo fermento,

Para que como un niño, su alma se vuelva,

Y la esencia de sí mismo y del mundo descubra.

Lo que Pablo deseaba, esto cumplió,

Y en el arduo camino, Dios lo ayudó,

Y su alma salvó de las destructivas pasiones,

Y del poder del maligno, su alma salvó.

Con la Cruz de la Crucifixión de Cristo, bautizó a todos,

Tanto en cuerpo como en alma. Y como una lámpara pura,

Hermosamente iluminada con el amor de Dios,

Al cielo fue alzado por los ángeles de Dios

El joven Pablo, abandonando su reino,

Dios lo glorificó grandemente en su celestial reino.

Reflexión

Con relación a la bondad, San Nilo del Monte Sinaí escribe: “Hijo mío, esfuérzate siempre por ser simple y bueno. No tengas otra cosa en tu corazón y otra cosa en tu lengua, pues eso es una argucia y una mentira. Sé veraz y no falso, pues la falsedad es del maligno. No devuelvas mal por mal pero si alguien te hace mal, perdónale para que Dios también pueda perdonarte. Si estás atormentado por el recuerdo de los malos pensamientos, reza a Dios por este hermano (el malhechor) con toda tu alma y el recuerdo de los malos pensamientos se alejará de ti”. Se dice que un joven hombre decidió servir a un anciano excéntrico para que Dios le perdonara por sus pecados. Sufrió doce años en el más dificultoso servicio y se presentó a Dios. Un gran hombre espiritual vio el alma del joven en el paraíso y cómo rezaba a Dios por el maligno anciano: “Señor, puesto que Tú has tenido misericordia de mí a causa de él, ten misericordia de él según tu gran bondad y a causa de Tu siervo”. Después de cuarenta días, este excéntrico anciano murió y, de nuevo, este hombre espiritual vio el alma de aquel anciano descansando en el reino del cielo. ¡Qué hermosa y milagrosa bondad la de aquel paciente joven. ¡Verdaderamente milagrosa!

Contemplación

Contemplemos la milagrosa quema del sacrificio sobre la piedra (Jueces 6)

1. Cómo un ángel se apareció a Gedeón y Gedeón corrió para traer pan y carne para ofrecer hospitalidad al ángel;

2. Cómo el ángel tocó el pan y la carne con la parte superior de su báculo y encendió un fuego y quemó el sacrificio.

Homilía

Sobre las cuestiones irracionales de los irracionales

“¿Dónde está la promesa de su Parusía?” (2ª Pedro 3:4, Straubinger)

Así preguntan los burladores sobre las cosas santas de Dios. Ellos que se mofan de las palabras y las obras de Dios, se mofan también de las promesas de Dios. Los fieles decimos que el Señor vendrá y ellos se burlan y preguntan: ¿cuándo vendrá, puesto que aún no ha venido? Decimos que el Señor prometió volver y ellos se burlan y dicen: ¿Dónde está la promesa de su Parusía? Dicen que nuestros padres vivieron y murieron esperando su venida y no volvió. Entonces, ¿le esperaremos aún?, dicen ellos. Sí, hermanos, le esperamos y le esperaremos. Prometió volver y volverá. El santo apóstol confirma la promesa del Señor; he aquí, lo escuchó de labios del Señor mismo, de labios del único del que procede la verdad. “Para el Señor un día es como mil años y mil años son como un día” (2ª Pedro 3:8, Straubinger). Con estas palabras el apóstol sella las bocas de los burladores y nos enseña la paciencia. Pronto habrán pasado dos mil años desde que el Hijo de Dios dio su promesa de que volvería de nuevo “en gloria y poder” para salvar a los fieles y para castigar a los infieles, pero aún no ha venido, y así lo dicen los burladores. ¡Oh ignorantes burladores, ¿son dos mil años tanto tiempo para Dios como lo es para vosotros?! ¿No pensáis, pues, que para Él dos mil años son como dos días? ¿Debe cumplir todas sus promesas en el transcurso de dos días? Él, el Inmortal, no tiene prisa como los mortales la tenéis. Tenéis prisa pues pronto moriréis, pero Él es inmortal y no tiene miedo a la muerte. Cuando vuelva, os encontrará en vuestras tumbas. La trompeta de los ángeles os levantará y resucitaréis, sólo para ver que Él es veraz y entonces os introducirá en el oscuro reino de los engañadores, pues os burláis del Señor Veraz y lo tratáis de mentiroso. Hermanos, el Señor no quiere que seamos curiosos en cuanto al día y la hora en los que vendrá; sólo quiere que creamos que vendrá. Cuando venga, ya sea que estemos vivos o muertos, veremos su venida. ¿No es suficiente?

Oh Señor Dios, nuestro Salvador, enséñanos la paciencia y fortalécenos en la fe. Tú vendrás, lo sabemos.

 

Traducido por psaltir Nektario B. (P.A.B)

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Categorías:prólogos de Ohrid

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