Prólogos de Ohrid: 9 de Agosto / 27 de julio

prologos 9-08

 

El santo y gran mártir Pantaleimon

Pantaleimon nació en Nicomedia, de madre cristiana y padre pagano. Su madre se llamaba Eubula y su padre Eustorgio. Siendo joven, estudió la ciencia de la medicina. El sacerdote Hermolao invitó a Pantaleimon a estar con él y le enseñó la fe de Cristo, y más tarde lo bautizó. Pantaleimon curó milagrosamente a un ciego a quien otros médicos trataron en vano; lo curó por el poder de Cristo y lo bautizó. Por envidia, los médicos acusaron a Pantaleimon de ser un cristiano y fue ante el emperador para ser juzgado. “Se puso en pie ante el rey terrenal en el cuerpo pero con el pensamiento se puso en pie ante el Rey celestial”. Ante el emperador, declaró libremente que era cristiano y, ante los ojos del emperador, sanó la larga enfermedad de un paralítico. Este milagro condujo a muchos paganos a la fe de Cristo. El emperador lo sometió a tortura, pero el Señor se le apareció en varias ocasiones y lo liberó por completo y sin daño. Por entonces, San Hermolao, con Hermipas y Termócrates fueron martirizados. Sentenciado a muerte, San Pantaleimon se arrodilló para rezar. En aquel momento el verdugo lo golpeó en el cuello con una espada y la espada se rompió como si fuera de cera. El verdugo fue incapaz de ejecutarlo hasta que el santo terminó su oración y hasta que Pantaleimon le dijo que lo decapitara. Sus reliquias tienen la habilidad de sanar. Pantaleimon fue ejecutado bajo un olivo que, después de esto, se llenó de frutos. PANTALEIMON significa “muy misericordioso, compasivo”. El misericordioso Dios recibió el alma del justo y lo glorificó entre sus grandes santos. Este maravilloso mártir sufrió honorablemente por Cristo en su juventud, el día 27 de julio del 304. Es invocado en las oraciones de la “Bendición de las Aguas” y en la bendición del santo miro usado en el “Sacramento de la Santa Unción”, junto con San Hermolao y otros santos anárgiros y taumaturgos. Se dedicó una preciosa iglesia a este santo en la Santa Montaña del Athos.

San Clemente, arzobispo de Ohrid

Clemente fue discípulo de los santos Cirilo y Metodio. Tras la muerte de San Metodio, Clemente, bajo presión de los germanos, viajó desde Moravia hasta el sur. Con Gorazd, Nahum, Sava y Angelario, (quienes, juntos, son llamados “Los cinco”), atravesaron el río Danubio donde fueron huéspedes del emperador Boris Miguel y siguiendo su curso llegaron a la región de Ohrid. Al principio fundaron un monasterio en Belica (Velitsa) donde se estableció la primera sede episcopal de Clemente. Después de esto, se estableció en Ohrid y desde allí desarrolló su gran labor pastoral e iluminada obra, en todas las regiones cercanas y distantes. En Ohrid, San Clemente erigió una iglesia dedicada a San Pantaleimon. Tuvo muchos discípulos que copiaron libros en lengua eslava eclesiástica y que fueron traducidos al eslavo de la gente. San Naum especialmente le asistió en este trabajo. Obró milagros durante su vida y sus reliquias manifiestan un gran poder sanador hasta hoy. Siguiendo sus grandes trabajos y su fiel servicio a Dios, se durmió en el Señor pacíficamente en Ohrid, en el año 916. Sus milagrosas reliquias reposas en la primitiva iglesia dedicada a la Santa Deípara de Dios (La Theotokos), y que más tarde fue llamada iglesia de San clemente.

Bienaventurado Nicolás, loco por Cristo

Nicolás nació en Novgorod y era hijo de padres adinerados. Abandonó su riqueza y, como un “loco por Cristo”, anduvo por las calles, y mediante su “locura por Cristo” instruyó a los hombres. Su compañero, con la misma mortificación, fue el bienaventurado Teodoro. En presencia de la gente, ambos cruzaron una vez el río sobre la superficie del agua. Nicolás descansó en el Señor en el año 1392.

La venerable Antusa

Tras una larga vida ascética en soledad, Antusa fundó un monasterio con noventa monjas. Durante el tiempo de la controversia iconoclasta, con Constantino Copronymos, las noventa monjas fueron asesinadas y tras esto, la venerable Antusa murió, en el año 759.

Himno de Alabanza

“Los cinco” (San Clemente, San Nahúm, San Angelario, San Sava y San Gorazd)

Los cinco, elegidos de Dios,

Dignos portadores de la miel evangélica,

Extendieron la fe por el mundo entero,

Hasta que en el lago turquesa (el cielo azul) se establecieron,

Aunque con gran esfuerzo trabajan allí,

Por el Señor, para endulzar la amarga vida humana.

Clemente, jerarca, verdadero siervo de Dios,

Que sufrió mucho dolor y vergüenza,

Desde Ohrid se convirtió en el estandarte de Cristo,

Y con él, los santos Nahúm, Angelario y Sava,

Y el bienaventurado Gorazd, que son los cinco,

Fueron celosos obreros y hombres de Dios.

En el cielo, viven durante mil años,

Y durante mil años, los hombres se asombran con ellos.

Bautizaron a mucha gente, y de esta labor no se arrepintieron,

Y con gloria han sido coronados, pues amaban a Dios.

La gloria de los cinco, Ohrid la preserva

Pues son el orgullo y la gloria de los eslavos.

Reflexión

Si dais limosna a los pobres, sabed que cuantas más buenas obras hagáis por vuestros prójimos, mucho más hacéis por vosotros mismos. San Antonio dice: “Tanto la vida como la muerte nos viene de nuestro prójimo”. San Pedro Damasceno escribe: “Así como los podres deben dar gracias a Dios y amar al rico que les hace un bien, incluso más debería el rico dar gracias a Dios y amar al pobre porque es salvado por la Providencia de Dios, tanto ahora como en el siglo venidero (la vida futura), a causa de sus limosnas (caridad). Pues sin los pobres, no sólo no pueden obtener la salvación de sus almas, sino que tampoco pueden evitar las tentaciones de las riquezas”. Las limosnas que son dadas por vanidad y con desdén, no benefician en nada. En los tiempos antiguos, los ricos daban oro a los ermitaños y les suplicaban que lo aceptaran. Era un hecho muy extraño el que los ermitaños aceptaran de buen grado la limosna y, cuando la aceptaban, la aceptaban por compasión hacia el rico que la daba. ¡Los hombres más indigentes recibían limosnas por compasión!

Contemplación

Contemplemos la milagrosa liberación de los israelitas de Sísara y su poder (Jueces 4).

1. Cómo el Señor mostró misericordia por los lamentos de los esclavos israelitas y les concedió la victoria sobre Sisara;

2. Cómo la profetisa Débora envió una pequeña fuerza al monte Tabor contra Sísara, que tenía novecientos carros de hierro y un gran ejército;

3. Cómo fueron dispersadas y aniquiladas las fuerzas de Sísara.

Homilía

Sobre los proféticos burladores de las cosas santas

“Sabiendo ante todo que en los últimos días vendrás impostores burlones que viven según sus propias concupiscencias” (2ª Pedro, 3:3)

¿Cambia el espejo y se doblega cuando el burlador se sitúa ante él riéndose y burlándose? No, el espejo no cambia y no se doblega, sino que permanece como es. Hermanos, tampoco cambia o se doblega Dios, cuando los burladores se ríen o se mofan de él. El inmutable y purísimo Dios sabe que el burlador se mofa de él. Pero burlándose de las cosas santas de Dios, el burlador se doblega a sí mismo y se hace odioso, mientras que las cosas santas de Dios permanecen intactas.

¡Oh, hermanos, cuántos burladores hay ya aquí, en nuestros tiempos, en nuestros días! Muchos, demasiados, pero sus multitudes son más débiles que el Dios Único. ¿Qué es mucho polvo ante tan fuerte viento? Sólo tenéis que esperar, esperar armados de paciencia hasta que el fuerte viento sople.

Ya hay muchísimos burladores aquí, que se mofan de la palabra de Dios. Ofrecen sus propias palabras en lugar de la palabra de Dios, ofrecen lo mundano en vez de lo santo, ofrecen la podredumbre en vez de la salud, tratan con la muerte en vez de con el Creador. La palabra de Dios es como un fuerte viento y sus palabra son como el polvo.

Los burladores ya están aquí, y son tantos que se burlan de las obras de Dios e incluso aún llegarán más. Alaban sus obras por encima de las obras de Dios, y dicen que las obras de sus manos son mejores y más comprensibles que las obras de Dios. Sus obras son un robo, pues todo lo que construyen, lo construyen con los materiales de Dios y según la igualdad de las construcciones de Dios, y todo lo malo que construyen, lo construyen con los materiales del maligno, y según la igualdad de las construcciones del maligno. Por lo tanto, ¿de qué se jactará el polvo? ¿De qué se vanagloriarán los burladores hoy o mañana, cuando los asnos salvajes pisoteen sus tumbas con sus pezuñas?

Oh Purísimo Señor, tus palabras son santas y poderosas, como un fuerte viento, y tus obras son santas, y su número y medida son incontables. Oh Señor, salva nuestras lenguas de la burla y salva nuestras vidas de los burladores.

Traducido por psaltir Nektario B. (P.A.B)

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