Examinando el Corán (Parte 1)

 

 

¿Es el corán un milagro literario?

por David Wood

 

Mientras los apologistas musulmanes en la actualidad tienden a centrarse en la supuesta evidencia científica a favor del Islam, Mahoma ofreció un argumento muy diferente. El argumento central del Corán podría llamarse el Argumento de la excelencia literaria, que afirma que el Corán está tan magistralmente escrito, tan brillante e imponente en cada detalle, que sólo podría venir de Dios. Encontramos este razonamiento en el sura (capítulo) 2:23-24. Dice así:

Y si tenéis alguna duda sobre lo que hemos revelado a Nuestro siervo, venid vosotros con una sura igual; y si decís la verdad, llamad a esos testigos que tenéis en vez de Allah. Mas si no lo hacéis, que no lo haréis, temed al Fuego cuyo combustible son los hombres y las piedras, preparado para los incrédulos.(Corán 2:23-24) [1]

De acuerdo con muchos musulmanes, nadie ha sido capaz de hacer frente a este reto, y el Corán, por lo tanto, debe ser de Dios. I.A. Ibrahim escribe:

Desde que el Corán fue revelado, hace catorce siglos, nadie ha sido capaz de producir tan siquiera un capítulo como los capítulos del Corán en su belleza, elocuencia, esplendor, sabia legislación, información verdadera, verdadera profecía y otros atributos perfectos. También tenga en cuenta que el capítulo más pequeño del Corán (Capítulo 108) es de sólo diez palabras, sin embargo, nadie ha sido capaz de hacer frente a este desafío, ni antes ni hoy. Algunos de los árabes incrédulos que eran enemigos del profeta Mahoma trataron de responder a este desafío para demostrar que Mahoma no fue un verdadero profeta, pero fallaron en su intento. Este fallo se produjo a pesar del hecho de que el Corán fue revelado en su propia lengua y dialecto, y que los árabes en la época de Mahoma eran un pueblo muy elocuente que solían componer hermosa y excelente poesía, la cual todavía es leída y apreciada.[2] ( pp. 32-33)

Si ponemos el argumento central del Corán en la forma lógica adecuada, obtenemos el siguiente silogismo:

Premisa uno: Si los no creyentes no pueden producir algo similar a un capítulo del Corán, entonces debe ser de Dios.

Premisa dos: Los no creyentes no pueden producir algo parecido a un capítulo del Corán.

Conclusión: Entonces, el Corán debe venir de Dios.

La ventaja de poner el argumento en su forma lógica es que podemos examinar las premisas por separado para determinar si son verdaderas. Si alguna premisa resulta ser falsa, el argumento no es convincente, y la conclusión no ha sido establecida. La aplicación de este método para el argumento de los musulmanes demuestra cuán pobre es el caso del Islam. Considere la primera premisa: Si los no creyentes no pueden producir algo parecido a un capítulo del Corán, entonces debe ser de Dios. Este es un desafío muy extraño. Al parecer, el criterio musulmán para determinar la inspiración divina es la grandeza del estilo literario de un texto. Esto sería equivalente a decir: Si usted no puede producir poemas como los de Octavio Paz, u obras de teatro como las de Shakespeare, o libros como los de Cervantes, entonces usted tiene que admitir que estas obras provienen de Dios. Tal afirmación sería absurda, pero esto es exactamente lo que los musulmanes hacen cuando se trata del Corán.

La primera premisa del argumento de los musulmanes, entonces, es falsa (a menos que estemos abiertos a la idea de que todos los autores más grandes del mundo y los poetas recibieron sus obras de Dios). Podríamos parar aquí, ya que un argumento con una premisa falsa es suficiente para rechazarlo. Sin embargo, debido a que este argumento es tan importante para el Islam, vamos a examinar la segunda premisa preguntándonos si el Corán es realmente insuperable.

Consideremos cuatro capítulos cortos del Corán:

Es cierto que te hemos dado la Abundancia. Por eso, reza a tu Señor y ofrece sacrificios. Porque es quien te detesta, el que no tendrá posteridad.(Sura 108)

Di: ¡Incrédulos! Yo no adoro lo que adoráis ni vosotros adoráis lo que yo adoro. Yo no adoraré lo que vosotros adoráis, ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. Para vosotros vuestra adoración y para mí la mía.(Sura 109)

Cuando llegue la victoria de Allah y la conquista, y veas a la gente entrar por grupos en la adoración de Allah. Glorifica a tu Señor con Su alabanza y pídele perdón. Él siempre acepta a quien a Él se vuelve.(Sura 110)

¡Que se pierdan las manos de Abu Lahab! Y perdido está. De nada le servirá su riqueza ni todo lo que ha adquirido. Se abrasará en un fuego inflamado. Y su mujer acarreará la leña. Llevando al cuello una soga de fibra.(Sura 111)

Según el Corán, cualquiera de estos cuatro suras está más allá de cualquier cosa que pueda ser escrita por meros seres humanos. Pero seamos honestos, ¿hay algo milagroso aquí? ¿Hay algo tan increíblemente único en estos pasajes que los no creyentes debemos confesar que nos encontramos con las mismas palabras de Dios? No, no lo hay. Estas son palabras que podrían haber sido escritas por cualquier persona. De hecho, lo más singular de estos pasajes es que son extraordinariamente mediocres (teniendo en cuenta lo que se afirma de ellos).

Los musulmanes pueden responder argumentando que estos pasajes son traducciones del Corán al español, y que el carácter milagroso del Corán sólo puede verse en el árabe original. Pero hay varios problemas con esta respuesta. En primer lugar, ¿de qué trata el sura 108 en español? Es un breve pasaje compuesto de varias palabras, una tras otra, dispuestas para transmitir algún tipo de significado. ¿De qué trata el sura 108 en árabe? Es un breve pasaje compuesto de varias palabras, una tras otra, dispuestas para transmitir algún tipo de significado. Y ese es el problema con este argumento. Con el fin de defender la segunda premisa anterior, los musulmanes tendrían que demostrar que los seres humanos no pueden ordenar las palabras en el orden que se encuentran en el Corán. Pero los seres humanos pueden ordenar las palabras en cualquier orden, tanto en español y en árabe. Así que la defensa sólo funciona en árabe, no funciona. El argumento falla en cualquier idioma.

En segundo lugar, si el argumento musulmán sólo funciona en árabe, muy pocas personas son capaces de examinar el argumento central del Islam. Hay cerca de 7,000 idiomas conocidos en el mundo. La evidencia de la existencia de Dios puede ser examinada en cualquiera de ellos. El argumento central del cristianismo (Jesús resucitó de entre los muertos, por ende, cree lo que Él dice) tiene sentido en cualquier idioma. Pero cuando llegamos al Corán, nos encontramos con un argumento que alguien sólo puede examinar si tiene la suerte de hablar árabe. De hecho, incluso los hablantes nativos del árabe no pueden investigar seriamente esta afirmación, porque muy pocos están capacitados en árabe clásico. E incluso aquellos que están capacitados en árabe clásico, en general no son expertos en los estilos literarios árabes. Así que parece que Mahoma nos ha dado un argumento que es prácticamente inútil.

En tercer lugar, todos conceden que algo se pierde en la traducción. Pero, al mismo tiempo, una gran parte del contenido y el estilo permanecen. Muchas obras siguen siendo elocuentes y poderosas, incluso después de su traducción. Las palabras de Pablo en 1 Corintios 13, por ejemplo, son bellas y significativas, incluso después de haber sido traducidas del griego. De hecho, yo diría que 1 Corintios 13 es infinitamente superior a los capítulos que leímos del Corán. Así que en este punto debemos preguntarnos: Si la excelencia literaria árabe no puede ser traducida, ¿por qué Alá no reveló el Corán en un lenguaje más adecuado?

En cuarto lugar, incluso las personas que no tenemos la fortuna de hablar árabe podemos investigar indirectamente este argumento, porque podemos revisar la historia y ver cómo los hablantes de árabe han respondido al Corán. Y cuando hacemos esto, nos encontramos con que muchas personas de la época de Mahoma no estaban para nada impresionadas por el Corán.

En las primeras fuentes musulmanas, leemos acerca de un hombre llamado al-Nadr. Cuando Mahoma estaba en la Meca, al-Nadr lo seguía a todas partes. Mahoma recitaba un pasaje del Corán, y al-Nadr se ponía de pie y decía: «Puedo contar una historia mejor que esa». Entonces recitaba algunos versos de su propia inspiración y ponía en entredicho a sus oyentes diciendo, «¿En qué sentido es mejor la historia de Mahoma que la mía?». [3] ¡Aquí encontramos al-Nadr haciendo exactamente lo que el Corán dice que los creyentes no pueden hacer!

También sabemos que uno de los primeros escribas de Mahoma abandonó el Islam porque se convenció de que el Corán no estaba divinamente inspirado. Abdullah Ibn Sarh solía escribir los versos que Mahoma recitaba. Según Abdullah:

Yo solía dirigir a Mahoma donde yo quisiera. Él me dictaba «Altísimo, Omnisciente», y yo escribía «Omnisciente» solamente. Entonces me decía: «Sí, es lo mismo». En cierta ocasión, me dijo: «Escribe tal y tal», pero escribí solamente «Escribe», y él me dijo: «Escribe lo que quieras».[4]

De hecho, una parte del sura 23:14 (¡Bendito sea Alá, el Mejor de los creadores!) fue escrita, no por Alá o Mahoma, sino por Abdullah. Sin embargo, Abdullah más tarde abandonó el Islam, porque se dio cuenta de que si podía escribir partes del Corán y cambiar porciones del Corán, el libro no era lo que afirmaba ser.

Los eruditos modernos también refutan las afirmaciones de Mahoma. En su libro, Veintitrés años, el erudito iraní Ali Dashti admite la verdad sobre el Corán:

El Corán contiene oraciones incompletas y que no son plenamente inteligibles sin la ayuda de comentarios, palabras extranjeras, palabras árabes desconocidas, y palabras utilizadas en un sentido diferente al usual, inflexión de adjetivos y verbos sin la observancia de concordancia de género y número; pronombres aplicados de forma ilógica y no gramatical que a veces no tienen referente, y predicados que en los pasajes en rima están a menudo lejos de los sujetos. Estas y otras aberraciones en el idioma dan argumentos a los críticos que niegan la elocuencia del Corán[5].

Gerd R. Puin es la mayor autoridad mundial en paleografía del Corán. Él dice lo siguiente acerca del Corán:

El Corán afirma de sí mismo que es «mubeen» o «claro». Pero si nos fijamos en él, nos damos cuenta de que cada quinta frase o algo así, simplemente no tiene sentido. Muchos musulmanes (y orientalistas) nos dirán lo contrario, por supuesto, pero el hecho es que una quinta parte del texto del Corán es simplemente incomprensible. Esto es lo que ha provocado la ansiedad tradicional acerca de la traducción. Si el Corán no es comprensible, si ni siquiera puede entenderse en árabe, entonces no es traducible. La gente teme a eso. Y puesto que el Corán afirma repetidamente ser claro, pero obviamente no lo es (como incluso los hablantes de árabe nos dicen), existe una contradicción.[6]

Así que hemos visto dos problemas principales del Argumento de la excelencia literaria. Uno, el argumento no tiene sentido, no podemos concluir que un escrito es la Palabra de Dios, aún si está excelentemente escrito. Dos, aun si este criterio tuviese sentido, el Corán no es tan maravilloso como los musulmanes dicen. Por lo tanto, este argumento falla en múltiples niveles.

 

 

[1] Para encontrar variaciones de este desafío del Corán, consulte 10:37-38; 11:13-14; 17:88; y 52:33-34. Todas las citas del Corán están tomadas de la versión Abdel Ghani Melara Navio.

[2]I. A. Ibrahim, A Brief Illustrated Guide to Understanding Islam [Una breve guía ilustrada para entender el Islam] (Houston: Darussalam, 1997), pp. 32-33.

[3]Ibn Ishaq, Sirat Rasul Alá [Life of Muhammad(Vida de Mahoma)], A. Guillaume, trad. (New York: Oxford University Press, 1980), p. 136

[4]Si busca referencias consulte Sources of the Qur’an: Contributions by ‘Abdullah ibn Sa’d ibn Abi Sarh, [Fuentes del Corán: Contribuciones por ‘Abdullah ibn Sa’d ibn Abi Sarh], puede accesar aquí: http://www.answering-islam.org/Quran/Sources/sarh.html.

[5]Ali Dashti, Twenty-Three Years [Veintitrés Años] [Costa Mesa: Mazda Publishers, 1994], pp. 48-49

[6]Gerd Puin, citado por Toby Lester en What Is the Koran?[¿Qué es el Corán?] The Atlantic, enero, 1999 (http://www.theatlantic.com/doc/199901/koran”).

 

Fuente: selección del artículo original del la web 4truth.net

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