Examinando el Corán (Parte 2)

Icono de los 100.000 mártires de Tibilisi (año 1227), martirizados por los mahometanos

¿Ha sido el Corán perfectamente preservado?

por David Wood

Uno de los argumentos más populares a favor del Islam es el que podríamos llamar el argumento de la conservación perfecta, que afirma que, puesto que el Corán ha sido perfectamente preservado durante casi catorce siglos, Dios debe haberlo preservado milagrosamente. Este argumento se basa en un versículo del Corán: Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo y somos sus guardianes (15:9). [1]

Después de citar este verso, el apologista musulmán Mazhar Kazi comenta lo siguiente:

Los musulmanes y no musulmanes están de acuerdo en que ningún cambio se ha producido nunca en el texto del Corán. La profecía sobre la preservación eterna y la pureza del Corán se hizo realidad, no sólo para el texto del Corán, sino también para los más mínimos detalles de signos de puntuación… Es un milagro del Corán que ningún cambio se haya producido en una sola palabra, una sola letra del alfabeto, una marca de puntuación única o una marca diacrítica en el texto del Corán durante los catorce últimos siglos. [2]

La declaración de Kazi es extraña por dos razones. En primer lugar, ciertamente no es un milagro que un libro se conserve durante catorce siglos. Los Rollos del Mar Muerto, las copias de la Biblia y otros escritos han sobrevivido más de catorce siglos, de modo que los musulmanes no pueden apelar a la preservación como prueba de inspiración divina. En segundo lugar, es simplemente falso decir que el Corán ha sido perfectamente preservado. Cuando nos dirigimos a las primeras fuentes musulmanas, encontramos que capítulos enteros del Corán se han perdido, que faltan grandes secciones de capítulos, que fueron olvidados versos individuales y que se han cambiado palabras y frases. De hecho, sabemos por informes que los maestros musulmanes de mayor confianza de Mahoma no podían ni siquiera ponerse de acuerdo sobre los capítulos que debían incluirse en el Corán.

1. UNA BREVE HISTORIA ACERCA DEL CORÁN

La revelación del Corán a Mahoma llegó alrededor del año 610. Mahoma entregó muchos más versos a sus escribas y compañeros para su memorización y grabación durante dos décadas. Estos versos fueron escritos en tallos de hojas de palma, huesos de animales muertos, piedras planas, y todo lo que los musulmanes podían encontrar. No había un manuscrito completo del Corán durante este tiempo.

La revelación coránica cesó cuando Mahoma falleció. Poco después de su muerte, el califa Abu Bakr tuvo que sofocar una rebelión y envió muchos huffaz (gente que había memorizado porciones del Corán) para luchar en la batalla de Yamama. Muchos de estos huffaz murieron; las fuentes musulmanas nos dicen que se perdieron porciones del Corán:

Muchos (de los pasajes) del Corán que fueron enviados eran conocidos por aquellos que murieron en el día de Yamama… pero no los conocían aquellos que les sobrevivieron, ni estaban escritos, ni había Abu Bakr, Umar o Uthman (para entonces) que hubiesen memorizado el Corán, ni tampoco se encontraron con una sola persona después de ellos. [3]

Abu Bakr decidió que era hora de juntar lo que quedaba del Corán, a fin de evitar que más se perdiese, y encomendó a Zaid ibn Thabit esta tarea. Después de que Zaid completase su códice alrededor del 634 DC, éste permaneció en posesión de Abu Bakr hasta su muerte, cuando pasó al califa Umar. Cuando Umar murió, se le entregó a Hafsa, una viuda de Mahoma.

Durante el reinado del Califa Uthman, aproximadamente 19 años después de la muerte de Mahoma, surgieron disputas relativas a la correcta recitación del Corán. Uthman ordenó que la copia del Corán de Hafsa, junto con todos los materiales textuales conocidos, debían ser reunidos para que una versión oficial pudiese ser compilada. Zaid Ibn Thabit, Abdullah bin Az-Zubair, Said bin Al-As y Abdur Rahman bin Harith trabajaron diligentemente para construir un texto revisado del Corán. Cuando se completó, «Uthman envió a todas las provincias musulmanas una copia de lo que él había copiado y ordenó que el resto de los materiales del Corán, ya sea que estuviesen escritos en manuscritos fragmentados o fuesen copias completas, debían ser quemados». [4] El Corán que tenemos hoy es descendiente de este códice.

II. DIFERENCIAS ENTRE LOS EXPERTOS EN MAHOMA

No todos los musulmanes aprobaron el nuevo Corán. De hecho, algunos de los más altos maestros de Mahoma rechazaron la versión de Zaid.

Mahoma dijo alguna vez a sus seguidores que «Aprendan la recitación del Corán de cuatro: de Abdullah bin Masud (que comenzó con él), Salim, el esclavo liberado de Abu Hudhaifa, Mu’adh bin Jabal y Ubai bin Kab».[5] Interesantemente, Ibn Masud (primero en la lista de Mahoma) afirmó que el Corán sólo debía tener 111 capítulos (la versión actual cuenta con 114 capítulos) y que los capítulos 1, 113 y 114 no debían haber sido incluidos en el Corán.

Debido a esto (al igual que a cientos de diferencias), Ibn Masud llegó al punto de decir que la edición final del Corán era un engaño. Él dijo: «La gente ha sido engañada en la lectura del Corán. Me gusta más leer de acuerdo con la recitación de él [es decir, Mahoma], la que amo más, que la de Zayd Ibn Thabit». [6]

¿Los musulmanes deben someterse a este engaño? No es de extrañar que Ibn Masud recomendase a los musulmanes rechazar el Corán de Zaid y mantener sus propias versiones, incluso ocultarlas para que no fuesen confiscadas por el gobierno. Él dijo: «¡Oh, pueblo musulmán! Eviten copiar y recitar el Mushaf de este hombre. ¡Por Alá! Cuando yo acepté el Islam, él no era más que un hombre infiel», Por supuesto, se refería a Zaid bin Thabit. Con respecto a esto, Abdullah bin Masud dijo: «¡Oh pueblo de Al-Irak! Mantengan el Musahif con ustedes, y ocúltenlo». [7]

Pero Ibn Masud no fue el único de los maestros de confianza de Mahoma que no estaba de acuerdo con el Corán de Zaid. Ubayy ibn Ka’b fue el mejor recitador de Mahoma y uno de los musulmanes que recogió los materiales del Corán durante la vida de Mahoma. Sin embargo, ¡Ibn Ka’b creía que al Corán le faltaban dos capítulos! Más tarde los musulmanes se vieron obligados a rechazar algunas recitaciones de Ibn Ka’b.

Umar dijo: «Ubayy era el mejor de nosotros en la recitación (del Corán), pero no incluimos algo de lo que él recita». Ubayy dice: «lo he tomado de la boca del Mensajero de Alá y no lo dejaré por cualquier cosa». [8]

Debido a estas controversias entre los recitadores elegidos de Mahoma, los musulmanes se enfrentan a un dilema. Si los musulmanes dicen que el Corán que tenemos hoy ha sido perfectamente preservado, tendrían que admitir que Mahoma era terrible eligiendo estudiosos, ya que seleccionó a hombres que estaban en desacuerdo con el texto actual. Si, por otra parte, los musulmanes dicen que su profeta sabría quién elegir para la configuración del libro sagrado del Islam, ¡deben concluir que el Corán que tenemos hoy es defectuoso!

III. CAPÍTULOS PERDIDOS

Basta con conocer los hechos sobre esas controversias para desestimar la alegación de que el Corán ha sido perfectamente preservado. No obstante, podemos ir más allá y considerar brevemente otros problemas.

Cuando Ibn Umar, hijo del segundo califa musulmán, escuchó personas diciendo que ellos sabían todo el Corán, él les dijo: «Que ninguno de ustedes diga, he aprendido todo el Corán, pues ¿cómo saber la totalidad de éste, cuando gran parte de él ha desaparecido? Que él en lugar diga, he aprendido lo que se conserva del mismo».[9]

Uno de los compañeros de Mahoma, Abu Musa, apoyó esta afirmación cuando dijo que los primeros musulmanes olvidaron dos suras (capítulos), debido a la pereza:

Abu Musa al-Ash’ari envió por los recitadores de Basora. Ellos vinieron a él y eran trescientos en número. Recitaron el Corán y él dijo: Ustedes son los mejores entre los habitantes de Basora, pues ustedes son los recitadores entre ellos. Así que sigan recitándolo. (Pero tengan en cuenta) que su recitar durante mucho tiempo no endurezca sus corazones, así como se endurecieron los corazones de los que os precedieron. Solíamos recitar un sura que se parecía en duración y severidad al (Sura) Bara’at. Sin embargo, lo he olvidado, con excepción de lo que recuerdo de él: «Si hay dos valles llenos de riquezas para el hijo de Adán, él anhelaría un tercer valle, y nada podría llenar el estómago de el hijo de Adán, sino el polvo». Y solíamos recitar un sura que se parecía a uno de los suras del Musabbihat, y lo he olvidado. . . [10]

Esto demuestra que se olvidaron capítulos enteros del Corán.

IV. PASAJES PERDIDOS

Sabemos, además, que gran parte de algunos capítulos se perdieron. Por ejemplo, la esposa de Mahoma, Aisha, dijo que se habían perdido cerca de dos tercios del Sura 33:

Aisha. . . dijo: «elSura al-Ahzab (XXXIII)solía ser recitado en la época del Profeta con doscientos versos, pero cuando Uthman escribió los códices no pudo conseguir más de lo que hay en él hoy [es decir, 73 versos]».[11]

Según Aisha, los colectores no pudieron encontrar la totalidad del Sura 33. ¿Por qué no? Como hemos visto, muchos huffaz murieron en la batalla de Yamamah. Al parecer, nadie que se sabía el capítulo entero sobrevivió.

V. VERSOS PERDIDOS

Aisha también nos dice que algunos versos del Corán desaparecieron, a veces de formas bastante cómicas:

Fue narrado que Aisha dijo: «El verso de la lapidación y de la lactancia materna a un adulto diez veces fue revelado, y el documento estaba conmigo debajo de mi almohada. Cuando el Mensajero de Alá murió, estábamos preocupados por su muerte, y una oveja domesticada entró y se lo comió». [12]

Los versos sobre la lapidación y la lactancia de un adulto diez veces no están en el Corán actual. ¿Por qué? ¡Las ovejas de Aisha se lo comieron!

VI. FRASES PERDIDAS

Debido a que capítulos enteros y una gran parte de los versos del Corán se perdieron, no debe sorprendernos que frases cortas se olvidasen también. Veamos dos ejemplos.

En primer lugar, el Sura 33:6 declara que El Profeta, para los creyentes, está antes que ellos mismos; y sus esposas son madres para ellos. Sin embargo, Ubayy ibn Ka’b y otros primeros musulmanes consideraban que la frase, y es un padre de ellos, está perdida en el verso. Incluso el gran traductor Yusuf Ali lo admite. Ali escribe: «En algunos Qira’ahs, como el de Ubayy Ibn Ka’ab, se presentan también las palabras, y es un padre de ellos, lo que implica su relación espiritual y la conexión con las palabras y sus mujeres son las madres». [13] Parece ser que los musulmanes se han quedado con un verso incompleto.

En segundo lugar, si abrimos una edición moderna del Corán, encontramos que el Sura 2:238 ordena a los musulmanes a Cumplid con las oraciones prescritas y con la oración del medio, y presentaos ante Allah con total entrega. De acuerdo con Aisha, sin embargo, Mahoma recitó este verso como sigue: «Guarden estrictamente (las cinco obligatorias) oraciones, y el Salat medio, y el Salat Al-Asr. Y póstrense delante de Alá con obediencia». Por lo tanto, la frase, y Salat Al-Asr, no aparece en las ediciones modernas.

VII. EVALUACIÓN

Obviamente, el Corán ha cambiado significativamente a través de los años. La evidencia muestra que capítulos enteros se perdieron, que grandes secciones de los capítulos desaparecieron, que versos individuales fueron olvidados y que varias frases se quedaron fuera. Los mejores maestros y recitadores de Mahoma ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo sobre los capítulos que se suponía se incluirían en el Corán.

Esto plantea una pregunta obvia. ¿Cuál es la diferencia entre un libro que ha sido perfectamente preservado y uno que no ha sido perfectamente preservado? Si los musulmanes tienen razón, no hay ninguna diferencia. Las características típicas de un libro que no ha sido perfectamente preservado son: (1) frases perdidas, (2) pasajes perdidos, (3) capítulos perdidos, (4) desacuerdos acerca de lo que debe contener el original, etcétera. El Corán tiene todas estas características. Así, los musulmanes que son conscientes de las pruebas, pero que también quieren mantenerse en su postura de que el Corán es un libro perfectamente preservado, debieran decir algo como esto: Sí, el Corán tiene todas las características de un libro que no ha sido perfectamente preservado, pero de todos modos ha sido perfectamente preservado. ¿Puede alguien encontrar sentido a tal afirmación?

Es claro, entonces, que el argumento de la preservación perfecta falla, y que los musulmanes que quieren pruebas de su fe tendrán que buscarlas en un lugar distinto.

[1] Todas las citas del Corán están tomadas de la versión Abdel Ghani Melara Navio.

[2] Mazhar Kazi, 130 Evident Miracles in the Qur’an[130 Milagros evidentes en el Corán (Richmond Hill: Crescent Publishing House, 1997)], pp. 42-43.

[3] Ibn Abi Dawud, Kitab al-Masahif.

[4] Sahih al-Bukhari 4987.

[5] Sahih al-Bukhari 3808.

[6] Ibn Sa’d, Kitab al-Tabaqat al-Kabir, Vol. 2, p. 444.

[7] Jami At-Tirmidhi 3104.

[8] Sahih al-Bukhari 5005.

[9] Abu Ubaid, Kitab Fada’il-al-Qur’an.

[10] Sahih Muslim 2286.

[11] Abu Ubaid, Kitab Fada’il-al-Qur’an.

[12] Sunan Ibn Majah 1944.

[13] Abdullah Yusuf Ali, The Meaning of the Holy Qur’an [El significado del Santo Corán], Nota 3674.

Fuente: selección del artículo original del la web 4truth.net

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