San Paisios sobre el conocimiento y la educación

Saint Paisios the athonite 6 edited

 

Santifiquemos el conocimiento

La educación y el conocimiento son cosas buenas, pero si no están santificadas, son un desperdicio y conducen al desastre. Unos universitarios vinieron un día a mi kalyvi, cargados de libros. Me dijeron: “Geronta, estamos aquí para discutir con usted sobre el Antiguo Testamento. Dios permite el conocimiento, ¿no?”. “¿A qué clase de conocimiento os referís?”, les pregunté. “¿Al conocimiento adquirido con la mente?”. “Sí”, respondieron ellos. Y yo les respondí: “Esa clase de conocimiento os llevará hasta la luna, pero no os conducirá a Dios”. Es bueno tener los poderes intelectuales que llevan al hombre a la luna, costándole billones de dólares en gastos de combustible, etc, pero es mejor tener poderes espirituales que elevan el hombre a Dios, a su destino último, con sólo un poco de combustible, un simple trozo de pan seco.

Una vez, le pregunté a un americano que me visitaba en mi kalyvi: “¿Qué ha logrado esta gran nación suya?”. “Hemos llegado a la luna”, respondió. “¿Cuán lejos está?”, continué. “Digamos que alrededor de a medio millón de kilómetros”, respondió. “¿Cuántos millones de dólares gastasteis para llegar allí?”, pregunté después. Él me respondió: “Desde 1950, hemos gastado ríos de dólares”. “¿Llegasteis a Dios?”, añadí. Él respondió: “Dios está muy muy lejos”. “Bien”, respondí, “¡sólo nos cuesta un trozo de pan seco, llegar hasta Él!”.

El conocimiento natural nos ayuda a adquirir conocimiento espiritual. Pero cuando el hombre se queda en el nivel del conocimiento humano, se limita a la naturaleza y no llega al cielo.

En otras palabras, permanece en el paraíso terrenal, que estaba regado por los ríos Tigris y Éufrates, gozando la hermosa naturaleza con todos sus animales, pero no asciende al paraíso celestial para regocijarse con los ángeles y los santos. Pero para alcanzar el paraíso celestial, necesitamos tener fe en el Dueño del paraíso, amarlo, darnos cuenta cuán pecadores somos, y ser humildes. De esta forma, llegaremos a conocerlo, a conversar con Él por medio de la oración, y a alabarlo por Su ayuda, pero también por las formas en las que nos prueba.

-Geronta, ¿una persona que encuentra la paz en las postraciones, el ayuno, el ascetismo, etc, necesita aún estudiar los escritos dogmáticos de los padres de la Iglesia, la teología?.

-Una educación básica es realmente una herramienta útil. Pero no debemos buscar el conocimiento para ayudar o impresionar a otros con comentarios inteligentes; deberíamos tener una educación para ayudarnos a nosotros mismos. Si hacemos el esfuerzo de santificar todo lo que Dios nos ha dado, la luz de la Gracia vendrá e iluminará nuestras mentes. En esta luz es donde encontraremos toda la dogmática y la teología que necesitamos; allí experimentaremos los misterios de Dios. Pero también debemos darnos cuenta de que otra agente podría tener una disposición simple y no querer aprender más, contentándose con cualquier cosa que Dios pueda darles.

-¿Qué deberíamos hacer sobre el hecho de que, aunque vivimos en un monasterio, aún deseamos el conocimiento del mundo?.

-Lo que esto significa es que carecemos del verdadero conocimiento. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Cuando el hombre se humilla y se ilumina, entonces su mente y su poder de razonar se vuelven santos, mientras que antes, obraban sólo de forma carnal; su energía era la de la carne. Un hombre iletrado que, por egoísmo, pasa por alto su ignorancia e intenta interpretar las doctrinas de la fe, leer el Apocalipsis y los escritos de los santos padres, ciertamente se confundirá, y terminará perdiendo su fe. La Gracia de Dios lo abandonará, porque actuó por egoísmo. Mira, la humildad ayuda en todo lo que hacemos; provee la fuerza que necesitamos. La cosa más sabia en la que pueda pensar, la solución más inteligente que pueda encontrar a un problema, será un puro disparate sin sentido, si contiene egoísmo, mientras que la humildad siempre traerá sabiduría. Mientras que de otra forma, en vez de hacernos un bien, nuestros esfuerzos nos traerán el resultado opuesto. Esto es algo que no podemos controlar. ¡Hasta un hombre culto corre el riesgo de perjudicarse cuando intenta interpretar los dogmas de la Iglesia, por no hablar de una persona iletrada que intenta penetrar en el espíritu patrístico sin haber alcanzado un estado espiritual!. Pues, si hubiera alcanzado incluso un nivel bajo en el estado espiritual, no lo habría intentado en primer lugar. Habría pensado: “Si necesito algo, Dios enviará Su luz. Mientras tanto, practicaré las muchas cosas que ya entiendo. Esto me mantendrá ocupado”.

-En otras palabras, geronta, ¿la falta de humildad y piedad, conduce a la gente a malinterpretar el Evangelio?.

-¡Eso es!, porque cuando falta la humildad, las interpretaciones que probablemente podamos dar son sólo el producto del razonamiento lógico; carecen de iluminación divina.

-Cuando no entendemos algo, ¿debemos dejarlo para después?.

-Sí. Debemos decir: “Aquí dice algo bueno, pero no lo entiendo”. Esto es exactamente lo que yo hacía. Cuando leía el Evangelio, siendo joven, y no entendía algo, no intentaba interpretarlo. Me decía a mí mismo: “Aquí dice algo bueno, pero no lo entiendo”. Después, me daba cuenta de que, cuando necesitaba una interpretación, venía a mí instantáneamente. Pero entonces, decía de nuevo: “Preguntaré a alguien más cómo debe interpretarse”. Finalmente era, exactamente, lo que había entendido. Es una gran imprudencia para cualquiera, interpretar el Evangelio, especialmente si no lo entiende. Por eso, cuando estudies el Evangelio, no intentes interpretarlo con tu mente; más bien, cultiva buenos pensamientos hasta que la iluminación divina te dé discernimiento. Entonces, las cosas se volverán claras por sí mismas, sin ningún esfuerzo por tu parte.

-¿Podemos entender algo a un profundo nivel cuando tenemos un mejor estado espiritual?.

-No a un profundo nivel. Una verdad divina tiene muchos significados. Algunos pueden ser entendidos ahora, y algunos, más tarde. Una persona puede estudiar durante años y aprender mucho, y sin embargo, no ser capaz de comprender el sentido del Evangelio. Por el contrario, alguien que no estudie mucho, pero que tiene humildad y un espíritu ascético, podría llegar a un verdadero entendimiento porque su mente está iluminada por Dios. Por otra parte, si deseamos estudiar más, nuestro motivo podría ser vanagloria o placer, no muy diferente al de la persona que ve lucha libre y está constantemente mirando su reloj, porque quiere ver tantos combates como sea posible. Mira, está disfrutando de la lucha libre, pero no quiere aprender nada sobre ella. No sólo no se convertirá nunca en un luchador sino que simplemente continuará siendo un mero espectador.

-Geronta, la gente a menudo llama a la persona letrada, una “persona cultivada”. ¿Es esto siempre cierto?.

-Cuando decimos que alguien es una “persona cultivada”, queremos decir que es una persona que está cultivada espiritualmente, una persona madura espiritualmente. Me he dado cuenta de que entre las personas iletradas, hay algunos que son muy orgullosos y otros que son muy humildes. Sucede lo mismo entre los que son cultos: algunos son muy orgullosos y otros son muy humildes. En otras palabras, lo que hace diferente es cuán cultivado sea uno en términos espirituales. Por eso, San Basilio el Grande dice: “Lo más importante es mantener una posición alta y tener una disposición humilde”. Una persona que ha alcanzado una posición importante en la vida podría ser justificada por sentir un poco de orgullo por ello, pero alguien que no, no tiene excusa. Lo que realmente importa es que seamos cultivados por dentro. Si además de esto, una persona también es culta y tiene una disposición humilde, entonces, esto es lo mejor del mundo. Pero no ser altamente cultos y sin embargo pensar muy bien de nosotros mismos, bueno…. esto es imperdonable.

“El conocimiento infla”

Cuando sólo el hombre exterior es culto, la educación muestra ser perjudicial, porque da lugar a una idea exagerada de uno mismo. Entonces, esta idea se convierte en una barrera que obstaculiza que la Gracia de Dios venga cerca de nosotros. Pero cuando alejamos nuestra falsa opinión de nuestra propia importancia, entonces Dios, que es Benevolente y un Padre generoso, nos enriquecerá con Sus ideas divinas y luminosas. Por el contrario, los que no están dispuestos a renunciar a su propia importancia, ciertamente tienen un cerebro y un cuerpo pero carecen de la Gracia de Dios, el Espíritu Santo. En otras palabras, hay peligro de que demasiado conocimiento pueda inflar la cabeza y la convierta en un globo de aire que, o bien explote en el aire (por la esquizofrenia), o reviente en pedazos (por el orgullo). Por esta razón, el conocimiento debe proceder del temor de Dios y con alineación con la acción; debería estar equilibrado. Cuando estos elementos están ausentes, el conocimiento sólo causa daño.

Cuando el egoísmo se apodera y empiezo a hablar para que otros admiren mis razonamientos hábiles, entonces se ponen en funcionamiento las leyes espirituales que me ayudarán a volver a mi sentido. Pero cuando esto sucede constantemente, el resultado no es bueno. Si un poco de pelo cae dentro el ojo, causará una irritación mínima. Pero si sucede todas las veces, la irritación será seria. Esto es lo que sucede con la irritación espiritual. Cuando somos inteligentes y hacemos nuestro trabajo con facilidad, debemos rendirnos ante Dios, dándole gracias día y noche por habernos dado esta habilidad, y podemos trabajar sin estar cansados. ¿Cómo no podríamos hacerlo?.

-Geronta, ¿qué sucede si una persona cree que no es capaz lograr nada?.

-Entonces esa persona está siendo tentada por el maligno desde el lado opuesto. Una vez, se le preguntó al camello: “¿Te gusta ir cuesta arriba más que cuesta abajo?”. Y el camello respondió: “¿Por qué, no puedo ir por el camino recto y nivelado?”.

A aquellos que tienen una mente débil les va mejor. Dios nos ha dado cerebros para que podamos tener una vida mejor. Pero mira lo que hemos hecho con estos dones. Un día tendremos que responder ante Él. ¡La providencia de Dios está activa en todas partes!. Los que no son muy brillantes pueden ser felices aquí y más felices en la vida futura, mientras que los que son brillantes no tienen más que problemas.

-Geronta, ¿las personas discapacitadas mentalmente estarán bien en la vida futura?. ¿Tendrán una mente normal?.

-No importa cuanta mente tengamos, ya sea mucha cantidad o poca, pues al final se convertirá en pulpa. Cuando alcance el cielo, la mente se convertirá en intelecto. En el cielo, los santos teólogos y los discapacitados mentales no se diferenciaran en su conocimiento de Dios. Dios puede que sea incluso más generoso con los últimos, porque estuvieron privados de tantas cosas en esta vida.

 

traducido por psaltir Nektario B.

en Junio de 2016

para cristoesortodoxo.com

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Categorías:San Paisios Aghiorita, Staretz Paisios del Monte Athos

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