Viaje al cielo, parte 1, capítulo 6. La Ley escrita de Dios

 

0813tikhonzadonsk

 

 

Capítulo 5. La Ley escrita de Dios.

 

Amad la Sagrada Escritura y pensad en ella

Amad la Palabra de Dios, esto es, las Escrituras, transmitida a nosotros por los profetas y los apóstoles, como por Dios mismo. Pues la palabra de Dios es la palabra de la boca de Dios. Si amáis a Dios, entonces sin fallo amaréis también la palabra de Dios. Pues la palabra de Dios es la carta o epístola de Dios a nosotros, indignos, y Su don supremo para nuestra salvación. Si amáis al Transmisor, entonces amad también la carta que Él os envía a vosotros. Pues la palabra de Dios es dada por Dios para mí, para vosotros, para todos, para que todos los que desean ser salvados, reciban la salvación mediante ella.

Estimáis una carta cuando un rey terrenal os la escribe, y la leéis con amor y gozo. ¡Cuánto más debemos leer la carta del Rey celestial con amor y júbilo!.

La palabra de Dios no nos fue dada para que permaneciera escrita sólo en el papel, sino para que la utilicemos de forma espiritual, para que podamos ser iluminados y guiados en el verdadero camino y salvación, para que nuestra moral sea corregida, y para que vivamos según sus reglas en este mundo, y complazcamos a Dios. Por lo tanto, si deseáis ser verdaderos cristianos, entonces debéis cuidar de vivir sin fallo según sus reglas. Pues la palabra de Dios  es una semilla celestial. Así, debe producir fruto en nosotros según su especie, esto es, una vida santa y celestial, pues de otra forma nos acusará en el día del temible juicio de Cristo. Por lo tanto, vivid como nos enseña la palabra de Dios, y entonces, corregios. No curioseéis vanamente en los misterios.

Del misterio de la Toda Santa Trinidad, de la Santísima Eucaristía y de otras cosas que no nos son reveladas en la santa palabra de Dios, no indaguéis vanamente, para que no caigáis en la trampa del maligno y seáis enredados en ella, y por tanto, no seáis capaces de escapar de allí, y así, perezcáis. Porque lo que requiere la fe, sólo trasciende nuestro razonamiento, y es muy peligroso indagar en estas cosas que están por encima de nosotros. Creed en todas las cosas como las enseña la Sagrada Escritura, y como la Santa Iglesia las cree y las establece según ella.

Sobre la irreflexiva imitación de otros

No imitéis irreflexivamente todo lo que haga la gente. Pues por tal imitación irreflexiva, la gente peca y se corrompe, y así, hora tras hora, el mal se multiplica y la piedad desaparece. Mas prestad atención sólo a lo que enseña la palabra de Dios.

 

 

Traducido por psaltir Nektario B.

para cristoesortodoxo.com

© Enero 2016

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Categorías:San Tikon de Zandonsk, viaje al cielo

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