Paráclesis al Arcángel San Miguel por el milagro de Colosas

chonae 

 

 

(Oraciones introductorias, salmo 142, Dios es Señor…) 

 

Tropario, tono 4

 

Arcángeles de las huestes celestiales, nosotros los pecadores os suplicamos que por vuestras oraciones, nos cubráis bajo las alas de vuestra gloria inmaterial, para que guardándonos, os exclamemos: liberadnos de los apuros, ya que sois los primeros entre los rangos de las huestes celestiales.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh Madre de Dios, jamás dejaremos nosotros, aunque indignos, de exaltar tus grandezas, pues si tú no rogaras por nosotros, ¿quién nos libraría de todos los males? o ¿Quién nos conservaría libres hasta ahora? No nos apartaremos de ti, oh Señora que libras a tus siervos de toda adversidad.

 

(Salmo 50)

 

 

Tono 8º

 Oda I

 

Irmos: Huyendo de la esclavitud de Egipto, el pueblo de Israel, cruzó el mar como si fuera tierra seca y exclamó: ¡Alabemos a nuestro Salvador y Dios!.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Oh bienaventurado Arcángel de Dios, has iluminado nuestra mente impura para que sea liberada de los malos pensamientos. Por eso te suplicamos oh bienaventurado arcángel que nos concedas la luz de la sabiduría celestial para que podamos aparecer en el libro de la vida.

               

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Tú que eres el capitán de las huestes celestiales, y diriges a los ángeles en las alturas, te suplicamos que nos protejas de todo peligro y nos levantes de las continuas caídas a la contemplación de Dios Todopoderoso.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Te suplicamos que nos acojas bajo las alas de tu misericordia, oh San Miguel, y nos protejas contra todas las adversidades del maligno enemigo por el poder que Dios te ha otorgado y que con tu espada de fuego destruyas la maldad que nos impide alcanzar la salud divina.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, tú que llevas en tus brazos como una madre al que otorga el perdón de los pecados, ruégale e intercede para que en todo tiempo nos conceda Su gran misericordia.

 

 

Oda III

 

Irmos: Oh Señor, Tú eres mi fuerza y fortaleza, Tú eres mi Dios, mi júbilo y alegría; Oh Tú, que sin dejar el Seno del Padre, te compadeciste de  nuestra pobreza y humildad, con el Profeta Habacuc a ti exclamo: ¡Gloria a tu  poder, oh Amante de la humanidad!

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

El pueblo de Israel se dirigió al conocimiento de Dios, y ahora, el nuevo pueblo elegido por Su Nombre, se dirige a tu digna intercesión para que supliques al Todopoderoso que nos conceda el contemplar la Luz inaccesible.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Oh Santo Arcángel Miguel, milagrosamente hiciste fluir la fuente de la salud para los agobiados por la enfermedad. Y por eso los afligidos alaban al Dios misericordioso y los ángeles velan por nosotros con tu valiosa intercesión para que ninguno de los siervos de Dios sea desviado del camino de la salvación.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Por tu pronta intercesión, oh Santo Arcángel, nos proteges de todo asedio del maligno, pues siendo nuestro pronto anfitrión ante Dios, tienes poder para proteger a los siervos de Dios de toda adversidad y peligro.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Por tu alumbramiento virginal, oh santísima Theotokos, el Dios de la misericordia ha redimido a Adán del dolor y ha liberado del infierno a toda nuestra raza caída.

 

 

A continuación se dicen las siguientes estíqueras:

 

Tú que estás frente al Incomprensible, entonando el himno tres veces santo, intercede por nosotros y por toda la tierra, para que seamos liberados de los asedios del mundo y de nuestros enemigos invisibles, oh santo arcángel de Dios.

 

Madre de la Luz, aparta de nosotros la oscuridad y otórganos la vestidura luminosa del arrepentimiento para que no seamos arrojados al abismo de la muerte.

 

 

Ahora se nombran aquellos por quienes se reza esta paráclesis.

 

Letanía

 

Sacerdote: Ten piedad de nosotros, oh Señor, según tu gran misericordia te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.

Coro: Señor ten piedad (3 veces)

 

  • De nuevo rogamos por nuestro padre y Obispo N. y por todos nuestros hermanos en Cristo.

 

  • También rogamos por la vida, paz, salud, salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de los siervos de Dios, los cristianos ortodoxos, los que viven en esta ciudad y los reunidos en este santo templo, sus feligreses y bienhechores.

 

  • De nuevo rogamos por los siervos de Dios N. N. (Aquí se insertan los nombres de los fieles por los cuales se ruega) que elevan esta súplica.

 

  • Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, te rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

 

  • Amén.

 

 

 

Catisma tono 2º

 

Los coros de los ángeles siguen tu diligencia y ejemplo y contigo protegen a los creyentes cristianos que son perseguidos por los enemigos invisibles que constantemente son asediados por los dardos de fuego del pecado y de la adversidad.

 

 

Oda IV

 

Irmos: Mi mente se ha desviado de la senda de tus mandamientos a causa de los placeres y las pasiones, y he sido privado de la gracia, yaciendo desnudo y cubierto por múltiples heridas. Por eso te ruego: ¡Oh Salvador, sálvame!

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

El ardiente fuego de tu espada y tu poderosa fuerza nos protege de los enemigos invisibles, oh San Miguel. Por eso acude en nuestra ayuda y otórganos la victoria, para que podamos alejar de nosotros a todas las huestes del mal y así podamos alabar al Dios Trino.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Aquel hombre cuya hija fue sanada, oh San Miguel, te erigió en agradecimiento una iglesia en tu honor para que los hombres pudieran unirse a él y a su hija alabando a Dios Todopoderoso.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Así como esperamos con anhelo al Creador de todo para que nos conceda la vestidura celestial, así suplicamos tu digna intercesión para que le supliques a Dios Todopoderoso que nos conceda la salvación.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, contuviste en tu vientre al Rey Inmortal, siendo pura e inmaculada. Así, te suplicamos que intercedas ante Él para que sane las heridas de nuestras almas.

 

 

Oda V

 

Irmos: Contemplando tu ojo vigilante, ten piedad de mí, pues he caído en el sueño de la vanidad y he dormido en el lecho placentero de las pasiones. Te has entregado voluntariamente a la cruz por mí, oh Cristo, liberándome de la noche del pecado, pues eres la luz de la justicia.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Has otorgado multitud de curaciones en tu santo templo, oh San Miguel, por el misterio de la oración, intercediendo para que no nos desviemos de la fe en Cristo. Por eso acudimos de nuevo a ti, para que escuches nuestros lamentos y por tu intercesión seamos liberados de caer en las trampas del enemigo.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

El joven Arquipo dedicó su vida a custodiar tu santo templo, ofreciendo siempre oraciones por todo el pueblo a tu digna intercesión. Aunque estamos cargados con multitud de pecados, ten piedad de nosotros e intercede, oh Santo Arcángel Miguel, ante Dios nuestro Señor para que tenga misericordia de nuestras almas.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

El divino Creador estableció el brillo de la sabiduría en nuestra mente, pero por el asedio del pecado, nuestra mente se ha oscurecido. Por eso te suplicamos que nos guíes siempre por el camino de la salvación, oh San Miguel, y que intercedas por nuestra salud ante Cristo.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, intercede ante Cristo, tu Hijo y nuestro Dios para que nos libere del asedio del mal.

 

 

Oda VI

 

Irmos: Ante el Señor me lamento y derramo mi angustia porque mi alma está llena de iniquidades y mi vida cercana al Hades. Te ruego pues, como Jonás, exclamando: ¡Levántame de la corrupción, oh Dios mío!

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Con las huestes angélicas venciste al enemigo de la humanidad, oh San Miguel, y el Señor Todopoderoso te ha otorgado la espada de fuego para que nos libres de los engaños del maligno con tu poderosa intercesión.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

El joven Arquipo vivió constantemente la vida angélica, oh San Miguel, con fe y constancia, a pesar de su vida terrenal, rogando a tu digna intercesión por todos los que elevaban sus almas a tu bienaventurada memoria.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Eres un gran protector de los monjes, concediéndoles la victoria contra los enemigos invisibles, y eres el defensor del pueblo cristiano, destruyendo a los que nos asedian con oscuros pensamientos y contra las perniciosas herejías.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, gloria de la virginidad. Intercede por nuestras almas cargadas de pecados para que podamos ser iluminados con el gozo de la misericordia divina.

 

 

A continuación se dicen las siguientes estíqueras:

 

Como gran defensor de los cristianos, protégenos con tu espada de fuego y destruye nuestra impiedad y nuestra inmundicia.

 

Oh santísima Theotokos, que en los últimos tiempos diste a luz de una manera inefable a Dios el Verbo, intercede incesantemente ante Él por nosotros, pues tú posees la seguridad de una Madre.

 

 

Ahora se nombran aquellos por quienes se reza esta paráclesis.

 

Letanía

 

Sacerdote: Ten piedad de nosotros, oh Señor, según tu gran misericordia te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.

Coro: Señor ten piedad (3 veces)

 

  • De nuevo rogamos por nuestro padre y Obispo N. y por todos nuestros hermanos en Cristo.

 

  • También rogamos por la vida, paz, salud, salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de los siervos de Dios, los cristianos ortodoxos, los que viven en esta ciudad y los reunidos en este santo templo, sus feligreses y bienhechores.

 

  • De nuevo rogamos por los siervos de Dios N. N. (Aquí se insertan los nombres de los fieles por los cuales se ruega) que elevan esta súplica.

 

  • Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, te rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

 

  • Amén.

 

 

Contaquio tono 3º

 

Arcángeles de Dios, servidores de la gloria divina, jefes de los ángeles y maestros de los hombres, pedid lo que es bueno para nosotros y la misericordia divina, ya que sois miembros de las huestes celestiales.

 

 

Anavathmi

 

Primera antífona de los Himnos de Ascensión del tono 4º

 

Desde mi juventud me sitiaban pasiones, pero Tú, oh Salvador, me proteges y salvas. (dos veces)

 

Que sean confundidos por el Señor todos los enemigos de Sión, que sean como hierba quemada por un fuego desolador. (dos veces)

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Toda alma vive por la gracia del Espíritu Santo, y cuando está totalmente purificada se eleva hasta que por un misterio sagrado, resplandece con la Unidad Trinitaria.

 

Ahora y siempre y por lo siglos de los siglos. Amén.

 

Por el Espíritu Santo, fluyen los arroyos de la gracia, regando toda la creación y llenándola de vida.

 

 

Prokímenon, tono 4º

 

Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus Santos.

Est.: Que tus sacerdotes vistan con rectitud, que tus fieles griten de alegría.

 

Lectura del Santo Evangelio

 

Sacerdote:  Para que seamos dignos de escuchar el santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.

 

Coro: Señor ten piedad (tres veces)

 

Sacerdote: Sabiduría, en pie, escuchemos el Santo Evangelio. Paz a todos.

 

Coro: Y con tu espíritu.

 

Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas.

 

Coro: Gloria a ti Señor, gloria a ti.

 

(10:16-21)

 

“Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; y quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza; ahora bien, quien me rechaza a Mí, rechaza a Aquel que me envió.” Entretanto, los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre”. Díjoles: “Yo veía a Satanás caer como un relámpago del cielo. Mirad que os he dado potestad de caminar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os dañará. Sin embargo no habéis de gozaros en esto de que los demonios se os sujetan, sino gozaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”. En aquella hora se estremeció de gozo, en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mantenido estas cosas escondidas a los sabios y a los prudentes, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te plugo a Ti”.

 

 

Coro: Gloria a ti Señor, gloria a ti.

 

 

 

 

Tono 2º

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Por las oraciones de tu bienaventurado Arcángel Miguel, borra la multitud de nuestros pecados.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Por las intercesiones de la Madre de Dios, Tú que eres misericordioso borra la multitud de nuestros pecados.

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa.

 

Estíquera tono 6º

 

Cuando mi alma comparezca ante el tribunal de Cristo, oh Arcángel San Miguel, ruégale para que pueda ser salvado del fuego eterno y pueda vivir para siempre ante el trono de la Divina Luz.

 

 

Oda VII

 

Irmos: Cuando los tres jóvenes fueron arrojados al horno en Babilonia, por su fe en la Trinidad, pisotearon las llamas mientras cantaban: ¡Bendito eres Señor, Dios de nuestros padres!

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Otorgaste el don del milagro y la sanidad a San Arquipo, que fue coronado así por la pureza de su vida y por su intercesión constante ante ti, oh San Miguel, librando nuestros cuerpos y nuestras almas del engaño del enemigo.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Los impuros pensamientos impíos del pueblo pecador intentaron destruir tu santo templo, pero estando siempre vigilante, oh San Miguel, no permitiste que fuera destruido, sino que avergonzaste por sus obras a los incrédulos.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

El templo de  nuestros cuerpos y nuestras mentes están asediados por las pasiones carnales, oh San Miguel. Intercede ante Cristo nuestro Dios para seamos iluminados con el Espíritu Santo y podamos adquirir pensamientos de honradez y humildad.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, tú conoces los deseos de nuestros corazones, pero estamos asediados por la multitud de nuestros pecados. Por eso te suplicamos que intercedas ante Cristo nuestro Dios para que nos limpie de toda mancha y tenga piedad de nosotros.

 

 

Oda VIII

 

Irmos: Contemplando al Sol de justicia clavado en la cruz, la tierra fue sacudida por los rayos de tu divinidad, oh Rey de todos, y contemplando tu divina pasión, la tierra se ha estremecido de dolor. Por eso, oh Cristo, te suplicamos que sanes como médico las pasiones de nuestras almas.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Conociendo los malos pensamientos de los incrédulos, oh San Miguel, protegiste a tu siervo Arquipo y a tu santo templo, desviando el agua de los ríos que podía ponerlos en peligro. Libéranos también de las tentaciones que nos amenazan, oh Santo Arcángel, con tus fervientes intercesiones.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Por tu santa protección hiciste que las aguas volvieran a su cauce y eliminaste la astucia de los incrédulos, mostrando, oh San Miguel, la benevolencia de Dios para los que desean de corazón cumplir su santa voluntad.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

En la antigüedad, el profeta Moisés golpeó la roca y surgió agua, y tu, oh San Miguel, hiciste que la roca se tragara el agua, obrando este maravilloso milagro en tu santo templo ante las bocas los impíos incrédulos.

 

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, has abierto las puertas del arrepentimiento para los pecadores. Por eso te suplicamos que intercedas ante Cristo para que nos libere de las tinieblas del error y del pecado.

 

 

 

Oda IX

 

Irmos: Por Eva, nuestra primera madre, entró el pecado en el mundo, pero por Ti, oh Theotokos, ha entrado la Salvación al mundo. Por eso, te magnificamos.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Deseando volvernos hacia el arrepentimiento, oh San Miguel, seguimos el camino señalado por tu espada luminosa. Así, te suplicamos que nos liberes de la astucia de los impíos destructores y que hagas resplandecer ante nosotros la luz divina de la salvación.

 

Santo Arcángel Miguel, ruega a Dios por nosotros.

 

Te elevamos himnos y oraciones, oh Santo Arcángel Miguel, para que intercedas por los pecadores, y ruegues a Cristo nuestro Dios que nos conceda el perdón de los pecados y su gran misericordia.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 

Las aguas del pecado quieren ahogar nuestras almas, oh Santo Arcángel Miguel. Mas te suplicamos que las detengas con tu espada intercesora y nos conduzcas al reino de la luz sin ocaso.

 

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oh santísima Theotokos, te alabamos y te glorificamos con himnos, pues eres más gloriosa que los querubines y los serafines. Por eso te suplicamos que nos eleves de la tierra al cielo por tu digna intercesión ante Cristo nuestro Dios.

 

 

 

En verdad es digno y justo, a ti alabarte Theotokos, siempre santa e inmaculada, Madre de Nuestro Señor. Más venerable que los querubines, e incomparablemente más gloriosa que los serafines, que sin mancha engendraste al Verbo Dios. A Ti verdadera Theotokos, te ensalzamos.

 

 

Megalimnario, tono 8º

 

Alégrate, jefe de las huestes angélicas y salvación de los hombres, tú que habitas con gozo en la luz sin ocaso. Santifica nuestras mentes con los rayos de tu poderosa intercesión para que podamos glorificar tu bienaventurada memoria.

 

San Arquipo presentó ante Dios multitud de virtudes y gracias celestiales por tu digna intercesión. Y nosotros, pobres en virtud, te honramos con himnos de agradecimiento pues has sido establecido como nuestro defensor ante los asedios del enemigo.

 

Eres un digno defensor de los creyentes y eres el protector de la Iglesia de Cristo, liberándola de las inundaciones de las herejías y protegiendo la fe verdadera contra los engaños de los impíos incrédulos.

 

Golpea, oh San Miguel, con tu poderosa espada de fuego nuestros corazones para que nos liberemos de las aguas de los malos pensamientos y fluyan así las alabanzas al Creador de todo.

 

Tu espada ardiente por el fuego divino protege a todos los pueblos contra los impíos y nos conduce por su protección al temible juicio de Cristo, Señor Eterno. Por tu digna intercesión, cantamos himnos de alabanza al Creador tres veces santo.

 

Intercede, oh San Miguel, con tus dignas oraciones para que pasemos el tiempo que nos queda por vivir en la súplica ferviente y podamos ser liberados por tu protección de las obras inicuas que nos asedian por las flechas de las tentaciones.

 

Ejércitos Celestiales, Precursor del Señor, Apóstoles bienaventurados, y todos los Santos, suplicad junto a la Madre de Dios, por nuestra liberación y salvación.

 

 

 

Lector: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (tres veces)

 

Gloria al Padre … Ahora y siempre …

 

Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias por tu nombre.

 

Señor, ten piedad. (tres veces)

 

Gloria al Padre … Ahora y siempre …

 

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu Majestad, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan sobreesencial dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos introduzcas en la tentación, mas líbranos del maligno.

 

Sacerdote: Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Tropario, tono 4

 

Arcángeles de las huestes celestiales, nosotros los pecadores os suplicamos que por vuestras oraciones, nos cubráis bajo las alas de vuestra gloria inmaterial, para que guardándonos, os exclamemos: liberadnos de los apuros, ya que sois los primeros entre los rangos de las huestes celestiales.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Contaquio, tono 2

 

Con tu suplica ferviente aplastaste a los enemigos visibles e invisibles que asediaban tu santo templo, oh San Miguel. Por eso intercede por el templo de nuestro corazón para que pueda revestirse con pensamientos angélicos para esperar la llegada del Esposo celestial.

 

 

 

Letanía

 

Sacerdote: Ten piedad de nosotros, oh Señor, según tu gran misericordia, te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.

 

Coro: Señor, ten piedad (tres veces)

 

  • También rogamos por todos los fieles cristianos ortodoxos.

 

  • De nuevo rogamos por nuestro padre y Obispo N. y por toda nuestra hermandad en Cristo.

 

  • Roguemos también para que obtengamos misericordia, vida, paz, salud, protección, perdón y remisión de los pecados de los siervos de Dios N. N., por los miembros de nuestra parroquia, y por los benefactores de este santo lugar.

 

  • Roguemos también por los que hacen el bien en esta santa y venerable iglesia, por todos los que trabajan y cantan y por todo el pueblo aquí presente que espera de ti una grande y abundante misericordia.

 

  • De nuevo pidamos para que libre a esta santa iglesia, a esta ciudad, a todas las ciudades y campos del hambre, la ira, las plagas y terremotos, de las inundaciones, de los incendios, de la espada, de las invasiones extranjeras, de la guerra civil y de la muerte súbita; que nuestro Dios, amante de la humanidad, sea misericordioso y se nos muestre favorable y nos libre de toda violencia y enfermedad y del justo castigo que merecen nuestros pecados y tenga misericordia de nosotros.

 

  • Señor, ten piedad. (cuarenta veces)

 

  • Roguemos también para que el Señor, y aunque somos pecadores, escuche nuestra súplica y tenga piedad de nosotros.

 

  • Señor, ten piedad. (tres veces)

 

Sacerdote: Escúchanos, oh Dios Salvador nuestro, Esperanza de los que se encuentras en los confines de la tierra y de los que navegan por el mar; sé misericordioso, oh Señor, sé misericordioso, perdona nuestros pecados y ten piedad de nosotros. Porque eres un Dios compasivo y amante de la humanidad y a ti te damos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

A San Miguel Arcángel

 

Con la espada de tu intercesión golpea a los enemigos invisibles que nos asedian y hiere con tus divinas flechas nuestros corazones, para que seamos librados de los pensamientos impíos.

 

Oh Bienaventurado Arcángel San Miguel, recibe las oraciones de tus siervos, y líbranos de los asedios y las tribulaciones.

 

A la Theotokos

 

Oh Señora nuestra, recibe las oraciones de tus siervos y líbranos de todas las adversidades.

Toda nuestra esperanza está depositada en ti, oh Theotokos, protégenos con tu sagrado velo.

 

 

Lector: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Señor ten piedad. (tres veces). Bendice, padre.

 

El sacerdote, en las puertas reales y cara al pueblo dice la despedida:

 

Despedida

 

Que Cristo nuestro Dios, por intercesión de su purísima e inmaculada Madre, de los santos, célebres e ilustres Apóstoles, de los santos Mártires, gloriosos y triunfadores, de los santos ancestros de Dios, San Joaquín y Santa Ana, de San Miguel Arcángel y su milagro en Colosas, de (N. santos del día) cuya memoria hoy celebramos; de (N., patrón de la iglesia) y de todos los santos, ten piedad de nosotros y sálvanos, pues eres bueno y amas a la humanidad.

 

Entonces, el sacerdote vuelto hacia el icono de Cristo que está en el iconostasio dice:

 

Sacerdote: Por las oraciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos.

 

Lector: Amén.

 

 Traducido por psaltir Nektario B.

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Categorías:Paráclesis y cánones

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