Prógolos de Ohrid: 15 de agosto / 2 de agosto

 

 ohrid 15-08

El hallazgo y traslado de las reliquias de San Esteban, el archidiácono y protomártir

 

Cuando los malvados judíos mataron a San Esteban por medio de la lapidación, dejaron su cuerpo para que lo devoraran los perros. Sin embargo, la Providencia de Dios decidió otra cosa. El cuerpo de mártir estuvo en un lugar abierto a la entrada de la ciudad durante una noche y dos días. La segunda noche, Gamaliel, el maestro de Pablo y discípulo secreto de Cristo, vino y tomó el cuerpo y lo llevó a Caphargamala a su casa y allí lo enterró honorablemente en una cueva. Gamaliel también enterró a su amigo Nicodemo, que murió llorando sobre la tumba de Esteban en la misma cueva. También enterró a su hijo bautizado Aviv y según su voluntad, también fue enterrado él allí. Hasta aquel momento, pasó mucho tiempo y nadie sabía donde estaba enterrado el cuerpo de San Esteban. Sin embargo, en el año 415, durante el reinado de Juan, patriarca de Jerusalén, Gamaliel se apareció tres veces en un sueño a Luciano, sacerdote de Caphargamala y, al fin, le reveló todo lo concerniente al entierro de los mencionados anteriormente mostrándole el lugar exacto de su olvidada tumba. Excitado por este sueño, Luciano informó de esto al patriarca, y con su bendición fue con un grupo de hombres y exhumó las cuatro tumbas. Gamaliel ya le había dicho en el sueño de quien era cada tumba. Una fuerte y dulce fragancia de las reliquias de los santos impregnó toda la cueva. Las reliquias de San Esteban fueron trasladadas solemnemente a Sión y fueron enterradas honorablemente allí y las reliquias de los otros tres fueron trasladadas a una montaña por encima de la cueva y fueron puestas en una iglesia. Aquel día, se produjeron muchas curaciones de enfermos por las reliquias de San Esteban. Tiempo después, las reliquias de San Esteban fueron trasladadas a Constantinopla. Así, el Señor le coronó con mucha gloria pues, por su Nombre, vertió su sangre.

 

 

El sacerdote y mártir Esteban, papa de Roma, y otros con él

 

Esteban fue papa de Roma entre los años 253-257. Luchó contra el hereje Novaciano. Curó a Lucila, la hermana de Nemesio, el tribuno, y los bautizó a ambos. Esteban, con otros doce clérigos, sufrió durante el reinado de Valeriano. Fue decapitado durante la celebración de la Liturgia.

 

 

El santo y bienaventurado Basilio, “loco por Cristo” de Moscú

 

El padre de Basilio se llamaba Jacob y su madre Ana. A la edad de dieciséis años, se dedicó a sí mismo a la vida de ascetismo como un “loco por Cristo”, y en esta difícil mortificación perseveró durante setenta y dos años. En total, vivió durante ochenta y ocho años. Viajaba descalzo, con la cabeza descubierta y con harapos. No tenía ninguna morada permanente. Aconsejaba a los pecadores, reprendía a los nobles, profetizaba la verdad y tenía visiones de lugares distantes. Habiendo sufrido mucha hambre, frío e insultos de los hombres, el bienaventurado Basilio presentó su alma a Dios. El zar Iván, junto con el metropolita, asistieron a su funeral. Fue enterrado en Moscú, en la Iglesia de la Santísima Deípara de Dios, que después llevó su nombre.

 

 

Himno de Alabanza

 

Gamaliel

 

En medio de la oscura noche, Gamaliel se apareció,

Y el maravilloso misterio, a Luciano le reveló;

Gamaliel se apareció, como anciano digno,

Y una oculta sonrisa de su radiante rostro,

Una barba gris y grises son sus cabellos,

Su vestidura blanca, adornado con una cruz roja.

Y Gamaliel, cuatro colmenas colocó,

En una cueva, con cuatro tumbas.

Tres eran de oro, la cuarta de plata,

Cada uno, con hermosas flores, era llenada.

La primera estaba llena de flores rojas,

Las tres restantes con flores blancas de la Fuente del Paraíso.

Este colmena de oro, dijo Gamaliel,

Con flores rojas, de la que surge una fragancia,

Ante la tumba de San Esteban, se presenta,

Quien por Cristo Vivo, vertió su sangre.

Y las otras dos doradas, con flores todas blancas,

Con San Nicodemo, yo, Gamaliel comparto,

Aquí, su cuerpo, y aquí el mío

Y el cuarto, de plata, blanco y puro,

Y con flores blancas, son los restos de Aviv,

Mi único hijo, a quien vivo, veo.

Su colmena es blanca y sus flores blancas.

Pues un alma y un cuerpo puro tenía,

Bautizado fue y murió joven, como floración temprana,

Enterré a mi hijo, al lado de San Esteban,

Para que el santo, a mi hijo Aviv ayude,

Como ayuda a todos los cristianos.

 

 

Reflexión

 

Debemos ser pacientes y misericordiosos con los pecadores si deseamos que, por una gran paciencia, Dios sea misericordioso con nosotros. La gran compasión del bendito Alejandro, patriarca de Antioquía se hizo proverbial. Uno de sus escribas le robó muchas monedas de oro y huyó a Tebaida. Sin embargo, algunos ladrones le capturaron en el bosque y le llevaron con ellos. Sabiendo de esto, Alejandro envió a los ladrones ochenta monedas de oro como rescate. Por eso se dijo: “La misericordia de Alejandro no puede ser superada por ningún pecado”. San Juan el Misericordioso escribe: “La gran paciencia de Dios es inmutable y su Misericordia es dulce… ¿Cuántos criminales hay que salen a matar y robar lo que él esconde para que no puedan ser capturados y torturados? Los piratas navegan por el mar y Dios no ordena que el mar los ahogue. ¿Cuántos juran falsamente por la Santa Comunión y Él lo consiente sin solicitarles un pago por esto que se hace con maldad? Los ladrones roban en la calle y Él no los entrega a las bestias para que les hagan pedazos… Los libertinos van con prostitutas y Él los tolera. ¿Por qué todo esto? Porque Él espera el arrepentimiento y la conversión. Verdaderamente, Dios no quiere la muerte del pecador… Por esto, hermanos, avergoncémonos ante la gran paciencia del Señor”.

 

 

Contemplación

 

Contemplemos la milagrosa ayuda de Dios a los arrepentidos israelitas (Jueces 11):

 

1. Cómo los penitentes clamaron a Dios: haz con nosotros según te plazca, sólo líbranos ahora (Jueces 10);

 

2. Cómo el Espíritu del Señor descendió sobre Jefté y destruyó a los amonitas y liberó a Israel;

 

3. Cómo, incluso hoy, el arrepentimiento de los hombres trae la paz con Dios y obtiene la ayuda de Dios en el peligro.

 

 

Homilía

 

Sobre la queja de Dios contra el pueblo infiel

 

“Oíd, cielos, y tú, tierra, escucha: porque habla el Señor: ‘He criado hijos y los he engrandecido, mas ellos se han rebelado contra Mí’” (Isaías 1:2).

 

¡La ira, la ira de Dios! Dios se aleja del pueblo elegido con ira y se lamenta de sus otras creaciones; se lamenta al cielo y a la tierra. ¡Escuchad, santos y racionales ángeles; escuchad todos vosotros, criaturas irracionales de la tierra! Yo quise hacer de este pueblo un pueblo santo y racional y se han rebajado a sí mismos por debajo de las criaturas irracionales con su impureza e ingratitud. Les llamé mis hijos y les exalté y se volvieron contra Mí y se dirigieron a ídolos insensibles. La ira, la ira de Dios, la ira del Amor, que incluso mil veces hizo el bien a un leproso y mil veces fue escupido por el leproso. Y si todos los elementos pudieran hablar, podrían, con todas las cosas vivas, testificar los grandes milagros que el Dios Vivo hizo por el pueblo de Israel en Egipto y en el desierto, y así se alejarían de la idolatría y creerían en el Único y Todopoderoso Dios Vivo. Esto puede ser testificado por el agua y la sangre, por la piedra y la madera, por la oscuridad y el fuego, por las ranas y las moscas, por los pájaros y las serpientes, por la enfermedad y la muerte, y las nubes y el humo, por los vientos y el maná, por el cobre y el hierro junto con el faraón y los incontables pueblos vencidos milagrosamente por la mano de Dios y eliminados del camino del pueblo de Israel. Pero aún, ellos se alejaron de Dios y fueron en pos de los ídolos.

 

Esta es la terrible visión de Isaías, el hijo de Amós, el profeta de Dios. Oh hermanos, sólo imaginad qué clase de visión habría tenido el profeta con relación a nosotros si hubiera aparecido hoy entre nuestro pueblo.

 

 

Oh Señor, el Único Dios Vivo, el Único Omnipotente, fija nuestra mente y nuestro corazón en Ti, el Único Dios, y protégenos; guárdanos de apostatar de Ti.

 

 Traducido por psaltir Nektario B. (P.A.B)

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Categorías:prólogos de Ohrid

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