Consejos de los monjes de Óptina. Parte 3

Consejos del Santo monje Macario

A su pregunta … en cuanto a lo que constituye la felicidad en la vida; si se trata de grandeza, de gloria y  riqueza, o una tranquila y pacífica vida familiar, te diré que estoy de acuerdo con esto último, y también añadiré que una vida dedicada a una conciencia pura y con humildad,  trae la paz, la tranquilidad y la verdadera felicidad, mientras que la riqueza, los honores, la gloria, y una posición elevada son a menudo la causa de muchos pecados y no traen la felicidad.

La gente, en la mayoría de los casos, desea y busca el bienestar en esta vida, y tiende a evitar las penas. Esto puede parecer bueno y agradable, pero un constante bienestar y felicidad son perjudiciales para el hombre. Lleva a caer en diversas pasiones y pecados y ofende al Señor, mientras que quienes llevan una vida de dolor alcanzan la salvación, y es la razón por la que el Señor  llamó a la vida agradable el camino ancho: “porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por él” (Mateo 7:13), mientras que a la vida de pena llamó “porque angosta es la puerta y estrecho el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo encuentran “(Mateo 7: 14). Por lo tanto, por su amor por nosotros y viendo el posible beneficio para aquellos que son dignos, el Señor lleva a muchas personas lejos del camino amplio y los coloca en el camino estrecho y angosto, con el fin de organizar su salvación a través de su resistencia a las enfermedades y a las penas, y concediéndoles la vida eterna.

… Tú no sólo deseas ser bueno y no hacer nada malo, sino que también deseas verte a tí mismo como tal. El deseo es loable, pero el querer ver en uno mismo las cualidades buenas sólo proporciona  alimento para la vanidad. Incluso si actuamos con sinceridad y correctamente en todas las cosas, todavía tendríamos que considerarnos como siervos inútiles. Al ser deficientes en todas las cosas, no debemos considerarnos a nosotros mismos como buenos ni tan siquiera en nuestros pensamientos. Por esta razón, nos sentimos avergonzados en vez de ser humildes. Es por ello que Dios no nos da fuerzas para la ejecución de las cosas, para que no podamos tener orgullo en nosotros mismos, sino que alcancemos la humildad. Y cuando la hagamos llegar, entonces nuestras virtudes serán fuertes y no nos permitirán enaltecernos.

… Nosotros, gente insensata, pensando en organizar nuestras posesiones y nuestro entorno, nos desesperamos y nos privamos de descanso, con el único fin de dejar a nuestros hijos muy bien situados. Pero, ¿sabemos realmente si será beneficioso para ellos? Al hijo necio no se le ayuda con la riqueza pues sólo sirve para llevarlo a la inmoralidad. Debemos preocuparnos por dejar a nuestros hijos el buen ejemplo de nuestras vidas y criarlos en el temor de Dios y en sus mandamientos – que es su principal tesoro. Cuando buscamos el Reino de Dios y su verdad, todo lo que es necesario aquí también será añadido (Mateo 6:33). Puedes decir: ¡pero no podemos hacer esto, el mundo moderno requiere cosas diferentes ahora! Muy bien, pero ¿has dado a luz a tus hijos sólo para este mundo, y no para la otra vida? Consuélate con la palabra de Dios: “si el mundo os odia, sabed que a Mí me ha odiado antes que a vosotros” (Juan 15:18),  pues el sentir de la carne es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, ni puede en verdad hacerlo (Romanos 8:7). No desees la gloria terrenal para tus hijos, sino que puedan ser buenas personas e hijos obedientes, y cuanto Dios les conceda – buenos esposos y cariñosos padres, considerados con los que les sirven, amables con todos, y tolerantes con sus enemigos.

… Tú desea acercarte a Dios y alcanzar la salvación. Esa es la responsabilidad de todos los cristianos, pero sólo se efectúa a través de la observancia de los mandamientos de Dios, que consisten enteramente en el amor a Dios y al prójimo, e incluso se extienden a amar a nuestros enemigos. Lee el Evangelio y encontrarás el camino, la verdad y la vida; preserva la fe ortodoxa y los cánones de la Santa Iglesia; estudia las instrucciones contenidas en los escritos de los pastores y maestros de la iglesia, y organiza tu vida de acuerdo con estas enseñanzas. Las reglas de la oración por sí solas no nos ayudarán a hacer el bien… Te aconsejo que prestes atención tanto como te sea posible a las obras de amor por tus vecinos, a las relaciones con tus padres, cónyuges e hijos, y trata de traer a tus hijos a la fe ortodoxa y a una correcta moral. El Santo Apóstol Pablo, enumerando los diferentes tipos de virtudes y  trabajos de autosacrificio, dice: “incluso si hago aquello y lo otro, pero no tengo amor, no tendrá ninguna utilidad para mí.”

 

Traducido por H.M.P

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Categorías:paternidad espiritual, Santos padres de Óptina

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