Akathisto a San Nicolás de Mira, el taumaturgo

0088

AKATHISTO
A NUESTRO PADRE ENTRE LOS SANTOS
EL SANTO JERARCA NICOLÁS
ARZOBISPO DE MIRA EN LICIA,
EL TAUMATURGO

Kondakio I

Oh Santo Jerarca Nicolás, excelso taumaturgo y siervo fiel de Cristo, que viertes sobre el mundo el valiosísimo miro de la misericordia y eres fuente inagotable de milagros; te alabo lleno amor, y te pido que ya que estás ante el Señor, me libres de todos los males, para que pueda exclamar:

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Ikos I

Siendo de naturaleza terrenal, el Creador de todo te ha manifestado con apariencia angelical, pues preveía la fructífera bondad de tu alma, oh bendito Nicolás. Él nos inspira para que te alabemos diciendo:

Alégrate, tú que fuiste alegría para tu madre desde que estabas en su seno. Alégrate, tú que has sido santificado.
Alégrate, pues has maravillado a tus padres con tu nacimiento. Alégrate, pues al ser bautizado mostraste la fuerza de tu alma.
Alégrate, planta de la tierra prometida.
Alégrate, flor surgida de la siembra divina.
Alégrate, virtuoso sarmiento de la viña de Cristo.
Alégrate, árbol milagroso del jardín de Cristo.
Alégrate, lirio brotado en el Paraíso.
Alégrate, miro perfumado con la fragancia de Cristo.
Alégrate, pues por ti cesa el llanto.
Alégrate, pues por ti nos llega la alegría.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio II

Viendo como brota el miro de tus santas reliquias, oh sapientísimo Padre Teóforo, nuestras almas y cuerpos son instruidos con tus ejemplos, milagrosa fuente de miro y portador de vida, oh San Nicolás. Con la multitud de milagros que fluyen como el agua de una fuente, por la gracia del Altísimo, sacias a los que fielmente suplican a Dios diciendo: ¡Aleluya!

Ikos II

Fuiste defensor de la Fe Ortodoxa junto a los Santos Padres de Nicea, iluminando el conocimiento de la Santísima Trinidad, y con ellos confesaste al Hijo, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero consubstancial, no creado, igual al Padre y correinante con Él, desenmascarando al insensato Arrio. Por ello los fieles aprendieron a cantarte:

Alégrate, magnífica columna de la piedad.
Alégrate, fortaleza donde se refugian los fieles.
Alégrate, firme pilar de la Ortodoxia.
Alégrate, venerable portador de la Santísima Trinidad.
Alégrate, tú que predicaste al Hijo, con igual honor que al Padre.
Alégrate, tú que expulsaste al poseído Arrio del santo Concilio.
Alégrate, gloria de los Santos Padres.
Alégrate, sabio entre los divinamente sabios.
Alégrate, tú que hablas con palabras de fuego.
Alégrate, tú que guías bondadosamente a tu rebaño.
Alégrate, tú que fortaleces la fe ortodoxa.
Alégrate, pues por ti se vence la herejía.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio III

Teóforo Padre San Nicolás, con el poder que te fue dado de lo alto, limpias las lágrimas del rostro de los que sufren cruelmente, mostrándote, oh piadoso, como sustento de los hambrientos, timonel de los que están en alta mar, salud de los enfermos, y ayuda de todos los que suplican a Dios diciendo: ¡Aleluya!

Ikos III

Verdaderamente, oh Padre Nicolás, te deberían cantar desde los cielos y no desde la tierra; pues, ¿cómo puede un hombre confesar la grandeza de tu santidad? Pero nosotros conquistados por tu amor te suplicamos diciendo:

Alégrate, ejemplo de ovejas y pastores.
Alégrate, santa purificación de la moral.
Alégrate, recipiente de grandes virtudes.
Alégrate, pura morada de la santidad.
Alégrate, luz refulgente y pura.
Alégrate, digno interlocutor de los ángeles.
Alégrate, instructor de los creyentes.
Alégrate, piadosa regla de la fe.
Alégrate, imagen de mansedumbre espiritual.
Alégrate, pues por ti somos liberados de las pasiones carnales.
Alégrate, pues por ti somos colmados de dulzuras espirituales.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio IV

Una tempestad de dudas atormenta mi mente, ¿Cómo podré cantar dignamente tus milagros, oh bienaventurado San Nicolás, pues nadie los puede enumerar aunque tuviese muchas lenguas y los quisiese narrar. Más nosotros nos atrevemos a celebrar a Dios que es maravillosamente glorificado en ti diciendo: ¡Aleluya!

Ikos IV

Oh Teóforo Padre San Nicolás, en todo el orbe se han escuchado la grandeza de tus milagros, ya que por los aires, con tus ligeras y gráciles alas, prevenías a los apenados, librando rápidamente de los peligros a todos los que así te cantan:

Alégrate, liberación de las penas.
Alégrate, vehículo de la gracia.
Alégrate, tú que dispersas los males inesperados.
Alégrate, sembrador de bienes deseados.
Alégrate, rápido consuelo de los afligidos.
Alégrate, terrible azote de los ofensores.
Alégrate, fuente inagotable de los milagros obrados por Dios.
Alégrate, tú que nos muestras las tablas de la ley de Cristo.
Alégrate, firme sostén de los caídos.
Alégrate, pilar de los que se mantienen firmes.
Alégrate, pues por ti se descubre todo engaño.
Alégrate, pues por ti toda verdad se cumple.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio V

Te manifestaste como estrella enviada por Dios para dirigir a los que navegan en el mar enfurecido. Cuando la muerte era inminente, intercediste por los que pedían tu ayuda, oh Santo Taumaturgo Nicolás. Expulsaste del mar a los malvados demonios prohibiéndoles hundir los barcos, enseñando a los fieles a aclamar a Dios, que salva por tu intercesión, diciendo: ¡Aleluya!

Ikos V

Las doncellas que a causa de su pobreza iban a ser entregadas a la deshonra, experimentaron tu gran misericordia hacia los pobres, oh bienaventurado Padre Nicolás, cuando le diste en secreto, a su anciano padre, tres bolsas de oro, salvándolo, con sus hijas, de la caída pecaminosa. Por ello te decimos:

Alégrate, tesoro de la misericordia.
Alégrate, depositario de la providencia.
Alégrate, alimento y consuelo de los necesitados.
Alégrate, pan inagotable para los hambrientos.
Alégrate, riqueza dada por Dios a los pobres.
Alégrate, exaltación de los indigentes.
Alégrate, tú que rápidamente ayudas a los que no tienen nada.
Alégrate, compasivo protector de los que sufren.
Alégrate, casto novio de las tres vírgenes.
Alégrate, ferviente guardián de la pureza.
Alégrate, esperanza de los desesperanzados.
Alégrate, alegría de todo el mundo.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio VI

Todo el orbe te proclama, oh bienaventurado Nicolás, como pronto intercesor en las adversidades, ya que te anticipas ayudando a los que viajan por tierra y por mar, y proteges de los furiosos elementos a todos los que suplican a Dios diciendo: ¡Aleluya!

Ikos VI

Brillaste como luz vivificante, trayendo la redención a los generales que habían sido sentenciados a una muerte injusta. Ellos se encomendaron a ti, buen pastor Nicolás, y apareciéndote con terrible apariencia en sueños al emperador, lo llenaste de temor y le mandaste liberar ilesos a los sentenciados inicuamente. Dando gracias junto con ellos te decimos:

Alégrate, ayuda de quienes fervientemente te imploran.
Alégrate, tú que nos liberas de la muerte injusta.
Alégrate, tú que nos preservas de las falsas acusaciones.
Alégrate, tú que destruyes el consejo de los impíos.
Alégrate, tú que deshaces la falsedad como quien limpia una tela de araña.
Alégrate, tú que exaltas gloriosamente la verdad.
Alégrate, tú que liberas de las cadenas a los inocentes.
Alégrate, tú que revives a los moribundos.
Alégrate, tú que revelas la verdad.
Alégrate, tú que disipas la mentira.
Alégrate, pues por tu mediación los inocentes son liberados de la espada.
Alégrate, pues contigo se complacen en la luz de la justicia y la verdad.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio VII

Te has manifestado como fragante y místico miro que disipa el blasfemo hedor de la herejía, oh San Nicolás, y apacentando al pueblo de Mira, has llenado todo el mundo con tu miro lleno de gracia. Aparta de nosotros también el hedor del pecado abominado por Dios para que podamos suplicarle diciendo: ¡Aleluya!

Ikos VII

Oh Padre San Nicolás, te has manifestado como el nuevo Noé, guiando el arca de la salvación. Pon tu mano firme en el timón y disipa las tormentas de los malvados trayendo la calma divina a todos los que te aclamamos diciendo:

Alégrate, puerto sereno de los atormentados.
Alégrate, segura protección de quienes luchan en el mar.
Alégrate, timonel seguro de quienes navegan en medio de los mares profundos.
Alégrate, tú que calmas la furia de los mares.
Alégrate, guía de los que se encuentran en medio de los vendavales
Alégrate, abrigo de los que se encuentran en medio de las heladas.
Alégrate, resplandor que disipa la oscuridad de las penosas tinieblas.
Alégrate, astro que iluminas hasta los confines de la tierra.
Alégrate, tú que libras a los hombres del abismo del pecado.
Alégrate, tú que derribas a Satanás arrojándolo a la profundidad del hades.
Alégrate, pues por ti nos atrevemos a invocar la misericordia de Dios.
Alégrate, pues por ti nos libramos del castigo de la justa ira.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio VIII

Tu sagrado icono se manifiesta como fuente de milagros para quienes acuden buscando tu intercesión, oh bienaventurado Nicolás. Ofreciendo nuestras oraciones ante él, recibimos el remedio de nuestros males, si con fe en Dios, depositamos en ti nuestra esperanza, exclamando fielmente: ¡Aleluya!

Ikos VIII

Verdaderamente ayudas a todos, oh Teóforo Padre San Nicolás, y libras de los males a los que a ti acuden, como dador de bienes, libertador, y médico de los fieles que te alaban diciendo:

Alégrate, fuente de la salud.
Alégrate, ayuda de los que sufren cruelmente.
Alégrate, aurora que ilumina a los perdidos en la noche del pecado
Alégrate, rocío celestial que alivia los ardores.
Alégrate, prosperidad de los necesitados.
Alégrate, tú que das respuesta antes de que las peticiones te sean hechas.
Alégrate, tú que restauras las fuerzas de los ancianos.
Alégrate, tú que retornas a la fe a los que se han apartado del camino de la verdad.
Alégrate, fiel servidor de los misterios divinos.
Alégrate, pues por ti pisoteamos la envidia.
Alégrate, ya que con tu ayuda llevamos una vida virtuosa.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio IX

Eres alivio de las enfermedades, oh intercesor nuestro San Nicolás, sanando nuestros cuerpos y almas y alegrando los corazones de los que fervientemente solicitan tu ayuda, clamando a Dios: ¡Aleluya!

Ikos IX

Oh Padre Nicolás, lleno de la sabiduría de Dios, has humillado a los oradores soberbios, al blasfemo Arrio, divisor de la Divinidad y a Sabelio, que confundió las personas de la Santísima Trinidad. En cambio a nosotros nos fortaleces en la fe Ortodoxa, por lo que te aclamamos diciendo:

Alégrate, escudo defensor de la piedad.
Alégrate, espada que cortas la iniquidad.
Alégrate, maestro de los mandatos divinos.
Alégrate, tú que exterminas las herejías.
Alégrate, escalera divina por la cual subimos al cielo.
Alégrate, amparo divino bajo el cual nos refugiamos.
Alégrate, pues haces sabios a los ignorantes con tus palabras.
Alégrate, pues sacudiste a los perezosos con tu diligencia.
Alégrate, luz inextinguible de los mandamientos de Dios.
Alégrate, rayo luminoso que ilumina las leyes divinas.
Alégrate, pues con tu enseñanza ortodoxa ruedan las cabezas de los herejes.
Alégrate, pues por ti los fieles se hacen dignos de la Gloria.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio X

Oh Padre nuestro San Nicolás, deseando salvar tu alma, sometiste tu cuerpo al espíritu; al principio silenciosamente, combatiendo los pensamientos; luego, sumando la contemplación de Dios a los hechos, adquiriste la verdadera sabiduría, conversando con Dios y los ángeles. Junto a ellos clamamos diciendo: ¡Aleluya!

Ikos X

Eres muralla inexpugnable, oh Bienaventurado, para quienes alaban tus milagros y para todos los que recurren a tu intercesión. Por eso, ya que somos débiles, libra de la pobreza, tentaciones, enfermedades y males a los que con amor te cantamos:

Alégrate, tú que nos rescatas de la miseria eterna.
Alégrate, tú que nos otorgas la riqueza incorruptible.
Alégrate, alimento imperecedero para los hambrientos de la verdad.
Alégrate, bebida inagotable de los sedientos de Vida.
Alégrate, tú que nos preservas de la subversión y la guerra.
Alégrate, tú que nos liberas de las cadenas y el cautiverio.
Alégrate, glorioso intercesor en las desgracias.
Alégrate, poderoso defensor en las tentaciones.
Alégrate, tú que nos rescatas de la perdición.
Alégrate, tú que a tantos has conservado indemnes.
Alégrate, pues por ti, los pecadores escapan de la muerte cruel.
Alégrate, pues por ti los arrepentidos reciben la vida eterna.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio X

Oh bienaventurado San Nicolás, con tus palabras, pensamientos y acciones elevabas permanentemente himnos a la Santísima Trinidad; explicaste los preceptos de la verdadera fe, instruyéndonos en ella y en la caridad e impulsándonos a cantar al único Dios, Trinidad indivisible, diciendo: ¡Aleluya!

Ikos XI

Oh Padre San Nicolás, elegido por Dios, te contemplamos como rayo refulgente e inextinguible en la penumbra de esta vida; ya que has conversado sobre la Luz no creada de la Trinidad con las inmateriales luces angelicales, ilumina las almas de los fieles que te cantamos:

Alégrate, resplandor de la luz del Sol Trino.
Alégrate, aurora del Sol sin ocaso.
Alégrate, cirio encendido por la Llama Divina.
Alégrate, pues apagaste la llama demoníaca de la herejía.
Alégrate, prédica radiante de la fe ortodoxa.
Alégrate, hermoso resplandor de la luz del Evangelio.
Alégrate, relámpago que extingues las herejías.
Alégrate, trueno que espanta a los seductores.
Alégrate, maestro del verdadero entendimiento.
Alégrate, tú que revelas los secretos de la verdadera sabiduría.
Alégrate, ya que por ti se abolió la adoración de lo creado.
Alégrate, ya que por ti aprendimos a adorar en la Trinidad al Creador.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio XII

Conociendo la gracia que te ha sido otorgada por Dios, llenos de alegría, celebramos tu memoria, oh gloriosísimo Padre San Nicolás, y recurrimos con fervor a tu milagrosa intercesión. Sin poder contar tus gloriosos milagros, innumerables como los granos de arena y la multitud de las estrellas, llenos de admiración, cantamos a Dios: ¡Aleluya!

Ikos XII

Cantando tus milagros te engrandecemos, oh alabado San Nicolás, pues en ti Dios, glorificado en la Trinidad, fue maravillosamente ensalzado. Aunque te ofreciéramos infinitos himnos y salmos espirituales, oh Santo Taumaturgo, no haríamos nada para igualar el don de tus milagros, y sorprendidos por ellos te aclamamos así:

Alégrate, servidor del Rey de reyes y del Señor de señores.
Alégrate, tú que moras con sus siervos celestiales.
Alégrate, ayuda de reyes y gobernantes piadosos y ortodoxos.
Alégrate, gloria del pueblo cristiano.
Alégrate, pues tu nombre contiene tu victoria.
Alégrate, portador de la corona del triunfo.
Alégrate, espejo de todas las virtudes.
Alégrate, poderosa defensa de los que acuden a ti.
Alégrate, pues toda nuestra esperanza está en Dios, en su Madre y en ti.
Alégrate, salud de nuestros cuerpos y salvación de nuestras almas.
Alégrate, ya que por ti somos merecedores de la vida sin fin.

¡Alégrate, oh Nicolás, gran taumaturgo!

Kondakio XIII

Oh santísimo y muy milagroso padre San Nicolás, Consuelo de todos los desdichados, acepta nuestra presente ofrenda y ruega al Señor para que nos veamos libres de la Gehena por tu intercesión agradable a Dios, y así podamos cantar contigo: ¡Aleluya, aleluya, Aleluya!

(el kondakio XIII se repite tres veces)

(A continuación se repite el kondakio I, e Ikos I)

Oración a San Nicolás

Glorioso San Nicolás, excelentísimo servidor del Señor, amante protector nuestro y rápida ayuda en las penas, ayúdame a mí, pecador desalentado, en la presente vida; implora al Señor Dios que me otorgue el perdón de todos los pecados que cometí desde mi juventud, durante toda mi vida, en hechos, palabras, pensamientos y con todos mis sentidos, y cuando parta mi alma ayúdame, a mi miserable pecador, a pasar las aduanas de los pérfidos demonios. Implora al Señor Dios, Creador de todo, que me libre de todas las penurias y del tormento eterno, a fin de que siempre glorifique al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y tu intercesión misericordiosa, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Traducido para Gloria de Dios

y de San Nicolás el taumaturgo

por padre Nicolás Vera

¡Oh San Nicolás, presenta nuestras súplicas a Dios nuestro Señor!

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